Científicos inventan una nueva forma de refrigerar los alimentos y ahorrar energía

El refrigerador es uno de los electrodomésticos que no puede faltar en el hogar. Este aparato nos permite alargar la vida útil de los alimentos no perecederos, mediante la refrigeración o congelación de los mismos.

Sin embargo, este tipo de electrodomésticos, consumen una gran cantidad de energía, lo que se ve reflejado en las facturas de luz; además, adquirir un equipo es una inversión fuerte para los usuarios.

Ante la creciente crisis de cambio climático como resultado del calentamiento global, se buscan nuevas estrategias como fuentes de energías renovables, con la finalidad de contaminar menos. Es así como un grupo de científicos, inventa una forma completamente nueva e innovadora, de refrigerar los alimentos.

Se trata de un nuevo método llamado enfriamiento ionocalórico, que cuenta con un sistema capaz de reducir el mercurio que tiene el potencial de reemplazar los métodos existentes con algo más seguro y más amigable con el planeta.

Para poder comparar el mecanismo de funcionamiento del sistema habitual con el del enfriamiento ionocalórico, lo principal es comprender cómo funcionan los refrigeradores convencionales.

A pesar del uso de nuevas tecnologías que prometen reducir los niveles de energía que consume un refrigerador, estos siguen representando un gasto constante debido a que, transportan el calor lejos de un espacio a través de un gas que se enfría a medida que se expande a cierta distancia.

El principio ha sido usado durante décadas, sin embargo, los gases implementados para poder llevar a cabo este método, resultan altamente contaminantes para el medio ambiente.

En busca de una alternativa ante esta inminente problemática, los investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley y la Universidad de California, Berkeley, en Estados Unidos, desarrollaron un nuevo método, aprovechando la manera en que se libera energía cuando un material cambia de fase, pasando de un estado a otro, como el caso del agua.

En dicho estudio publicado en la revista Science, se planteó la teoría del ciclo ionocalórico para mostrar cómo podría competir potencialmente con la eficiencia de los refrigerantes, mediante una corriente que atraviesa el sistema y movería los iones en él, cambiando el punto de fusión del material para modificar la temperatura.

Como parte de la investigación, se realizaron experimentos usando una sal hecha con yodo y sodio para derretir carbonato de etileno, usando dióxido de carbono como insumo, por lo que este sistema tendría un GWP (potencial de calentamiento global) cero negativo.

«El panorama de los refrigerantes es un problema sin resolver. Nadie ha desarrollado con éxito una solución alternativa que enfríe las cosas, funcione de manera eficiente, sea segura y no dañe el medio ambiente», mencionó Drew Lilley, ingeniero mecánico del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley en California.

«Hay tres cosas que estamos tratando de equilibrar: el GWP del refrigerante, la eficiencia energética y el costo del equipo en sí», comenta el ingeniero mecánico Ravi Prasher, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, quien asegura que, los datos obtenidos son altamente prometedores en los tres aspectos.

Ante el compromiso que tienen los gobiernos para disminuir el consumo de hidrofluorocarbonos (HFC), el enfriamiento ionocalórico podría volverse en la solución, colonizando su uso en los hogares de todo el mundo.

Para más información consulta: Science

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