El telescopio James Webb descubre extrañas nubes de arena en un mundo alienígena

Los astrónomos han descubierto por primera vez nubes de arena en una enana marrón. (Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech).

Desde que el Telescopio Espacial James Webb (JWST) inició sus observaciones científicas de rutina, cada día parece haber algo nuevo en el mundo de la astronomía. Descubrimientos impresionantes que van desde las estrellas más lejanas hasta imágenes de planetas fuera del sistema solar. Esta vez, el nuevo telescopio nos ha dado confirmación que algunos planetas pueden tener nubes de roca.

Usando los instrumentos NIRSpec y MIRI de Webb, los astrónomos han detectado directamente nubes de silicato en la atmósfera de una enana marrón. Este sería la primera vez que se encuentra videncia de nubes ricas en silicatos en un mundo más allá del sistema solar.

La enana marrón en cuestión es denominada como VHS 1256 b y fue descubierta en el año 2015. Orbita dos pequeñas estrellas enanas rojas a unos 72 años luz de la Tierra en la constelación de Corvus. Tiene casi 20 veces la masa de Júpiter, y es relativamente joven, con una atmósfera de tonalidad rojiza.

Las enanas marrones son objetos que se forman cuando una estrella bebé no acumula suficiente masa para poner en marcha la fusión de hidrógeno en su núcleo. Pero las enanas marrones pueden fusionar deuterio o hidrógeno pesado, es decir, hidrógeno con un protón y un neutrón en el núcleo, en lugar de un solo protón.

Esta característica permite que, a diferencia de los exoplanetas comunes, las enanas marrones emitan su propio calor y luz. Lo que significa que es posible captarlos directamente, aunque es muy complicado debido a que su brillo es extremadamente bajo en comparación a las estrellas. Sin embargo, las longitudes de onda infrarrojas y la sensibilidad en las que se especializa Webb, nos han proporcionado este jugoso descubrimiento.

Además de las extrañas nubes, los astrónomos también detectaron dióxido de carbono (CO2), Para este caso, vendría ser la segunda vez, ya que solo hace unos días el JWST descubrió evidencia contundente de CO2 en un exoplaneta. Mediante el uso de un método preciso de sustracción, conocido como espectroscopia de transmisión, los investigadores pueden medir el contenido de la atmósfera de un exoplaneta. Leer más. 

«En una atmósfera tranquila, hay una proporción esperada de, por ejemplo, metano y monóxido de carbono», dijo a Forbes Sasha Hinkley, astrónomo de la Universidad de Exeter en el Reino Unido y uno de los coautores del estudio. «Pero en muchas atmósferas de exoplanetas estamos encontrando que esta proporción está muy sesgada, lo que sugiere que hay una mezcla vertical turbulenta en estas atmósferas, dragando el dióxido de carbono de las profundidades para mezclarlo con el metano más arriba en la atmósfera».

De acuerdo con Space.com, los datos del Webb fueron tan detallados que mostraron que la proporción de los distintos gases cambia a lo largo de la atmósfera de VHS 1256 b, lo que sugiere que la atmósfera no está quieta, sino que es salvaje y turbulenta. Aquí todavía hay mucho por rebuscar y es seguramente los astrónomos revelarán más características próximamente.

«Sabremos más a partir de las iteraciones en la reducción de datos», dijo a Space.com en un correo electrónico Brittany Miles, astrónoma de la Universidad de California en Irvine e investigadora principal del proyecto. «Hasta ahora, se parece bastante a las expectativas teóricas».

El descubrimiento aparece en el sitio de preimpresión arXiv.

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