Descubren un fármaco con potencial para bloquear el veneno de las medusas

Durante los meses de verano o en temporadas de aguas cálidas, las picaduras de medusa son extremadamente comunes. Tanto, que se podría considerar como el incidente de salud pública de mayor incidencia en las playas.
La mayoría de las picaduras de medusa son inofensivas para la vida humana, causando solo molestias locales o dolor intenso. Aunque no deben subestimarse, ya que algunos casos sí pueden ser de importancia médica y poner en riesgo la vida de la persona afectada. Algunas veces puede requerirse un antiveneno, para salvar a quien recibió la picadura.
Recientemente, un equipo de científicos descubrió que un medicamento, precisamente un anticoagulante de uso hospitalario, tiene potencial para bloquear el veneno de la medusa ortiga marina. Esta especie causa cientos de miles de picaduras, y además del intenso dolor que ocasionar su picadura, también hay más probabilidades de sufrir daños celulares importantes.
Un medicamento de uso hospitalario tiene el potencial de bloquear el veneno de medusa
Científicos de la Universidad de Sídney, en Australia, realizaron experimentos con ratones y en células humanas. Donde comprobaron que la heparina, un anticoagulante de uso hospitalario, podría bloquear el veneno de la medusa ortiga marina del Atlántico.
La investigación contempló la especie Chrysaora quinquecirrha, una medusa de la que se reportan miles de picaduras cada año en costas estadounidenses.
Casi siempre, una de las formas en las que se trata una picadura de esta medusa es aplicando una pasta de bicarbonato de sodio y agua de mar (es importante NO usar agua dulce). Además de retirar los tentáculos que se hayan quedado pegados en la piel. Pero hay un detalle: esta técnica no neutraliza directamente las toxinas.
En el experimento, los científicos buscaron la respuesta a qué elementos de las células humanas son aprovechados por la sustancia tóxica. Para ello, desactivaron un gen diferente en cada una de las células cultivadas en el laboratorio y después las expusieron a esta sustancia.
Así actúa la toxina tras la picadura
Tras 9 días, los científicos detectaron 91 genes que modificaban la respuesta de las células al veneno. La ausencia de ellos aumentó la vulnerabilidad, y la de otros 24 mejoró la supervivencia frente a la exposición. Asimismo, 7 genes protectores estaban relacionados con la fabricación de heparán sulfato.
Estas son unas cadenas largas de azúcares que se encuentran en el exterior de las células. El experimento plantea que la toxina necesita adherirse a dichas estructuras para poder provocar daño. La heparina tiene una estructura similar a las cadenas de azúcar y se utiliza como anticoagulante.
En el experimento, la heparina dio la impresión de que se unía con el veneno, evitando que alcanzara las células. Es decir, que funcionó como una especie de carnada.
Cuando el fármaco se añadió entre 90 minutos antes de exponer las células al compuesto tóxico y en el momento de la exposición, demostró que la exposición fue completa. En caso de que se agregara una hora después, también tenía efecto, aunque menor.

Pruebas en ratones
La heparina también se probó en 25 ratones macho. Se inyectó a cada roedor en la pata trasera una solución inocua, veneno o veneno mezclado con el fármaco. La administración de estas sustancias fue con pleno desconocimiento de quien aplicó las inyecciones.
Los ratones que recibieron la inyección de veneno lamieron más su pata durante los primeros 10 minutos. 1 hora después, reaccionaron con mayor rapidez al calor, mostrando sensibilidad ante el contacto leve durante las 7 horas posteriores.
Aquellos que recibieron el veneno con la heparina tuvieron una reacción parecida a la del grupo tratado con la solución inocua durante los primeros minutos. El fármaco fue capaz de bloquear la respuesta inicial al dolor y redujo la sensibilidad posterior al tacto en las horas consecuentes. En este experimento, no se evaluaron los tiempos de administración de heparina.
El experimento solo se realizó con ratones y en células cultivadas en laboratorio. Además, solo se evaluó el efecto del fármaco con solo un tipo de veneno de medusa. Por este motivo, es que hacen falta más estudios para comprobar efectividad, así como avanzar en estudios humanos.
El estudio se publicó en la revista Science Advances.
