Cómo prevenir el contagio de parásitos en niños

Los niños son un grupo de la población ampliamente susceptible a distintas enfermedades infecciosas, principalmente porque durante esa edad su organismo suele ser más vulnerable ante ciertos patógenos, destacándose entre ellos los parásitos.

De estos, existe una amplia variedad con el potencial de infectar al humano y generar enfermedades graves, algunas de los cuales suelen ser más agresivas en los infantes.

De todas las posibilidades existentes, en esta ocasión nos enfocaremos en las enteroparasitosis o parasitosis intestinales, que, como su nombre lo indica, utilizan el tracto gastrointestinal como refugio, sitio de reproducción y/o fuente de alimento.

Este tipo de parasitosis son uno de los grupos más comunes que afectan a la población, y aquí te describiremos algunas características importantes, así como las formas mediante las cuales puedes prevenir una infección parasitaria, tanto en niños como en adultos.

Las enteroparositosis pueden desarrollarse por dos tipos de parásitos, uno de ellos son los protozoos, que son organismos microscópicos, algunos de los más comunes y de los que probablemente has oído hablar son: Giardia lamblia, que provoca “giardiasis” o Entamoeba histolytica, que produce “amebiasis”.

Por otra parte, están los “helmintos” que, al contrario de los anteriores, son organismos que se observan a simple vista y que se reconocen de manera común como “lombrices intestinales”.

La mayoría de las parasitosis intestinales se contraen por una vía que se denomina “fecal-oral”, que hace referencia a la contaminación de alimentos, agua y manos (entre otros objetos) con heces que contienen distintas formas evolutivas de alguno de estos parásitos (huevos, quistes u ooquistes), y, al ingerirlos o simplemente ser llevados a la boca, nos infectamos.

Algunos otros entran directamente a través de la piel, generalmente al andar descalzos sobre pisos con larvas de tales parásitos, las cuales llegaron a dicha superficie por la deposición de heces contaminadas con sus huevos.

De esta manera, las medidas preventivas para evitar este tipo de infecciones parasitarias, tanto en niños como en adultos, se basan en buenos hábitos de higiene personal y alimentaria. Por lo tanto, es necesario que sigas los siguientes consejos:

  • Evite que sus hijos o usted beban agua de los lagos y arroyos, así como tragar agua cuando se utilizan piscinas o parques acuáticos. Aunque el agua se vea fresca y limpia puede contener parásitos, por lo que la apariencia del agua no es un buen referente para juzgar su inocuidad para el consumo.
  • Evite el consumo de agua del grifo en los lugares en donde esta no es potable, como en México.
  • Evite consumir carne de cerdo, res o pescado crudo o mal cocido. Usted podría infectarse por distintos parásitos conocidos comúnmente cómo «tenias» contenidas en el organismo de estos animales.
  • Lave muy bien con agua y jabón las frutas y verduras antes de consumirlas, ya que estas pudieron ser tratadas con agua contaminada.
  • Lávese las manos exhaustivamente con agua y jabón en las siguientes situaciones:
    • Después de usar los servicios sanitarios.
    • Después de cambiar los pañales de un bebé o de limpiar a un niño que ha utilizado los servicios sanitarios.
    • Antes, durante y después de cocinar o manipular los alimentos.
    • Antes de comer alimentos.
    • Antes y después de atender a una persona que está enferma.
    • Antes y después de tratar un corte o una herida.
    • Después de tocar un animal o sus residuos.
  • Lave frecuentemente la ropa, la ropa de cama y los juguetes.
  • Evite andar descalzo en zonas desprovistas de aseo.

No olvide desparasitarse, es la mejor forma de prevenir y combatir las parasitosis.

Comparte ciencia, comparte conocimiento.