
Con el paso del tiempo, la humanidad ha logrado avanzar con pasos gigantes, haciendo realidad dentro de la vida cotidiana muchas cosas que antes se creían posibles dentro de las películas de ciencia ficción. Pero lamentablemente no ha llegado sola la innovación, también ha aumentado el daño al planeta. La Gran Mancha de Basura del Pacífico es una enorme prueba de esto.
A esta también se le conoce como Vórtice de Basura del Pacífico, y es una monstruosa acumulación de desechos en medio del Océano Pacífico. Los más abundantes son los plásticos y se localiza en el Océano Pacífico Norte, a una distancia media de Hawái y California. Esta enorme cantidad de basura comenzó a formarse a mediados del siglo pasado, pero no fue sino hasta 1997 que se dio visibilidad formalmente.
De esto se encargó el capitán estadounidense y oceanógrafo Charles Moore, quien encontró esta mancha de basura justo cuando regresaba de una carrera de veleros. Esta mancha ha ido creciendo, y si bien todos los países contribuyen a esto, hay 5 naciones que más alimentan su crecimiento. Se trata de Japón, China, Corea del Sur, Estados Unidos y Taiwán. De acuerdo con datos del estudio en The Ocean Cleanup.
Por si la contaminación causada por esta mancha no fuera suficiente, una reciente investigación acaba de revelar que, contrario a lo que se pensaba, esta mancha ya es detectable por los satélites. La hipótesis de los científicos es que, al haber alcanzado nuevos niveles, la mancha ya está lo suficientemente alta como para haber cambiado el color del océano.
La Gran Mancha de Basura del Océano Pacífico podría estar afectando también el color de las aguas
Un nuevo estudio realizado por expertos en óptica oceánica Shea Cheatman, Daniel Koestner y Børge Hamre, de la Universidad de Bergen en Noruega, revela que la mancha de basura podría ahora ser tan alta que es capaz de cambiar el color del océano en el que flota. Esta se ubica dentro de un sistema circular de corrientes del Pacífico Norte.
No solo preocupa por los plásticos: también contiene una gran cantidad de microplásticos, que representan cerca del 94% de las piezas. Ante ellos, los científicos empezaron a prestar atención en la forma en la que los microplásticos interactúan con la luz en un entorno marino, aunque su trabajo no inició en la Gran Mancha de Basura.
Después de investigaciones y de simulaciones, sugirieron que el efecto óptico podría producirse en concentraciones de microplásticos que potencialmente ya están en la Gran Mancha. Entre 2002 y 2022, se identificó un aumento sutil pero significativo del brillo del océano en las longitudes de onda azules y verdes de esta mancha, una especie de tinte cian que crecía poco a poco.
Y aunque el agua de mar puede llegar a ser muy turbia, los científicos ya tienen una idea de cómo se ven distintos tipos de materia desde el espacio. Por ejemplo, el fitoplancton le da al agua una apariencia más verde, mientras que la materia orgánica disuelta la hace ver más oscura. Y en el caso de los microplásticos, generan una combinación de brillo verde y azul, la cual es muy inusual.

Los microplásticos como causantes del cambio de color de las aguas
Aunque es una posibilidad, el estudio no afirma que los microplásticos sean los culpables del cambio de color en las aguas oceánicas, pero sí es la más convincente. Un equipo de científicos ya está investigando más a fondo en esta parte del océano.
En caso de que las sospechas sean ciertas, se trata de un elemento más que añadir a la lista de contaminación por microplásticos. Y sobre todo, cómo es que dicha contaminación está cambiando el mundo no solo en escalas reducidas, sino que alcanzan todo el planeta.
El estudio se publicó en la revista Communications Earth & Environment.