
Una vacuna experimental contra el cáncer consiguió reducir el riesgo de que el melanoma reaparezca o de que los pacientes mueran, cuando se administró junto con un tratamiento de inmunoterapia después de una cirugía. El resultado se obtuvo en un ensayo clínico internacional de fase 3, en el que participaron más de mil personas con melanoma de alto riesgo.
La investigación evaluó una combinación de antismeran autogene, que es una terapia de ARN mensajero diseñada a partir de las características del tumor de cada paciente, y pembrolizumab, un medicamento que ayuda al sistema inmunitario a combatir las células cancerosas.
Al compartir los resultados con los pacientes que recibieron únicamente pembrolizumab, los investigadores encontraron que añadir la vacuna experimental ha logrado reducir un 42% el riesgo de muerte por cáncer de melanoma. Los resultados se presentaron durante el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica y fue celebrado en octubre del presente año.
Así funciona la vacuna experimental contra el melanoma.
La terapia, conocida como intismeran autogene o también identificada como V940 o mRNA-4157, no funciona como las vacunas tradicionales que previenen enfermedades infecciosas. Este es un tratamiento terapéutico que busca ayudar al organismo a reconocer posibles células cancerosas que permanezcan después de extirpar un tumor.
Para crear esta vacuna experimental, los investigadores estudian una muestra del tumor que el cirujano retiró. Después analizan su información genética para encontrar cambios que producen proteínas diferentes a las de las células sanas. Estas proteínas reciben el nombre de neoantígenos.
Con estos datos, los científicos preparan una vacuna de ARN mensajero. Esta contiene instrucciones para que algunas células produzcan esas proteínas y las muestren al sistema inmunitario; así las defensas pueden aprender a reconocer las señales del tumor y responder contra células que las presentan.
Es importante mencionar que cada cencer tiene características propias; es por eso que los especialistas preparan una fórmula adaptada a cada paciente.

El ensayo clínico y la combinación de la vacuna con inmunoterapia.
El ensayo INTerpath-001 reunió a 1,137 personas con melanoma de alto riesgo, en etapas IIB a IV. Todos los participantes se habían sometido a una cirugía para retirar el tumor. Estos fueron divididos en 2 grupos; el primero recibió la vacuna experimental junto con pembrolizumab y el segundo un placebo y el mismo medicamento. De esta manera lograron medir el beneficio adicional de la vacuna.
Después de casi 25 meses, los resultados mostraron que el grupo que obtuvo la combinación con la vacuna y pembrolizumab redujo en un 42% el riesgo de que el cáncer regresara o de que los pacientes fallecieran. Además, después de 2 años, los científicos observaron que el 82.2% seguían sin presentar una recaída. Mientras tanto, en el grupo que recibió únicamente pembrolizumab, la cifra fue del 70% y presentaron recaídas.
Esto se logra gracias a que el pembrolizumab bloquea la proteína llamada PD-1, que actúa como un freno para las defensas del organismo; cuando esta se bloquea, ayuda al sistema inmunitario a recuperar parte de su capacidad para combatir a las células cancerígenas. Mientras tanto, la vacuna proporciona en ese momento señales para reconocer características específicas del tumor y responder contra ellas.
En cuanto a sus efectos secundarios, mencionan los especialistas que la combinación se mantuvo en un perfil de efectos secundarios similar a otros tratamientos anteriores, y solo presentan molestias relacionadas como dolor en el lugar de la inyección, dolor de cabeza y escalofríos.

Sobre la disponibilidad de la vacuna.
Por ahora, Intismeran autogene continúa en investigación y todavía no se encuentra disponible como tratamiento general. Moderna y Merck, las empresas que desarrollan la terapia, ya están trabajando en los siguientes pasos para solicitar su evaluación ante las autoridades sanitarias de cada país para autorizar su uso.
Cabe aclarar que la vacuna no busca prevenir el melanoma en personas sanas; el ensayo evaluó su uso únicamente con pacientes con melanoma de alto riesgo y después de la cirugía, junto con pembrolizumab, para reducir la posibilidad de que el cáncer regrese.
Aunque todavía hacen falta más estudios, esta vacuna experimental ha logrado reducir un 42% el riesgo de muerte por cáncer de melanoma, por lo que ya muestra excelentes resultados y tiene un gran potencial; además, está diseñada a partir de características de cada tumor. Definitivamente, es un gran avance para el tratamiento del cáncer que podría ayudar a millones de personas en todo el mundo.