
Un nuevo estudio encontró una posible nueva relación entre la exposición prolongada a un pesticida y un mayor riesgo de padecer Parkinson. Asimismo, detectó una forma en la que el químico podría estar afectando el cerebro.
El Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico del sistema nervioso, que afecta principalmente la forma en la que el cuerpo controla el movimiento. Se calcula que más de 10 millones de personas en el mundo lo padecen. Siendo los mayores de 60 años quienes están más propensos a padecerlo, especialmente, los hombres. Quienes tienen un riesgo 1.5 veces más alto de desarrollarlo.
Esta enfermedad ha ido en aumento, y aunque no se conoce una causa exacta, el estudio mencionado parece haber encontrado otro factor de riesgo que provoca que las personas tengan más riesgo de desarrollarlo. Y eso es la exposición a un pesticida que se utiliza comúnmente.
Un pesticida podría estar relacionado con un mayor riesgo de desarrollar Parkinson
Un equipo de investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) descubrió que las personas con exposición residencial prolongada al clorpirifós (un pesticida de uso común) tienen más del doble de riesgo de padecer Parkinson. Esto en comparación con aquellas personas que no están expuestas a esta sustancia.
Se tiene conocimiento de que la pérdida de neuronas que producen dopamina es una de las características de la enfermedad y que el factor hereditario tiene un gran peso en la posibilidad de que una persona padezca Parkinson. Pero las investigaciones recientes también han demostrado que los factores ambientales pueden ser parte de un mayor número de casos de este trastorno.
Lo que ha llamado más la atención de los investigadores en las últimas décadas son los pesticidas. Pues algunos de los químicos que se utilizan para eliminar insectos o ciertas plagas pueden afectar algunos procesos biológicos del sistema nervioso. En el caso del clorpirifós, aunque ya está prohibido para uso residencial, la exposición a largo plazo antes de su prohibición pudo influir en la aparición del Parkinson.

El riesgo de desarrollar la enfermedad se duplicó
Los científicos analizaron datos de 829 personas con Parkinson y 824 sin la enfermedad. En el estudio, se combinaron los registros detallados de la aplicación de pesticidas de California con el historial residencial y laboral de los participantes, con el fin de calcular la cantidad de clorpirifós a la que estuvieron expuestos a lo largo del tiempo.
Los resultados demostraron que aquellos con exposición residencial prolongada al pesticida tenían un riesgo 2.5 veces más alto de desarrollar Parkinson que quienes no habían estado expuestos. Y aunque no se pudo determinar que la exposición a esta sustancia sea causante directo de la enfermedad, sí empezaron a investigar si el clorpirifós podía causar algún daño al cerebro.
Para ello, expusieron a ratones al pesticida en forma de aerosol durante 11 semanas, utilizando un método de inhalación que pareciera al que se exponen las personas. Como resultado, los roedores desarrollaron dificultad de movimiento, además de perder neuronas responsables de la producción de dopamina. Esto último fue relevante, tomando en cuenta que es una característica principal del Parkinson.
Asimismo, se detectó inflamación cerebral y acumulación de una proteína llamada alfa-sinucleína. Esta acumulación también está relacionada directamente con el trastorno. Por lo que se determinó que la exposición al clorpirifós puede reproducir varias características de la enfermedad en animales. Y esto refuerza la evidencia biológica que respalda los hallazgos en poblaciones humanas.
El estudio se publicó en la revista Molecular Neurodegeneration.