Ciencia

¿Qué ven quienes estuvieron cerca de morir? Un estudio encuentra un patrón en experiencias cercanas a la muerte

experiencia cercana a la muerte
Una de las visiones más reportadas por personas a punto de morir es el túnel con el portal de luz

¿Qué hay más allá de la muerte? Es una de las preguntas más frecuentes que rondan la mente humana. Alrededor de esta duda, han surgido muchas teorías que intentan explicar qué es lo que podría pasar una vez que la vida llega a su fin. Desde los lugares a los que «el alma» podría trasladarse, o sobre lo que ve una persona al final de su existencia.

Una de las creencias que más se han arraigado entre personas de diversas culturas y partes del mundo es que, cuando una persona está a punto de morir, lo que ve es un túnel de luz. Tan fuerte es la creencia, que se ha tomado como una señal inequívoca de que la vida se acabó. Y se refuerza con las experiencias de personas que dicen haber estado cerca de la muerte o incluso, muertos durante un breve tiempo.

Estas personas señalan que, en esos instantes, sintieron haberse movido a través de la oscuridad, parecido a un túnel, hacia lo que parece un portal de luz deslumbrante. Como si estuvieran a punto de pasar a otro lugar. Sin embargo, no todas las experiencias son iguales: otras han descrito espacios muy grandes y luminosos, horizontes curvos o una sensación demasiado abrumadora de estar rodeados de luz.

La ciencia también ha sentido curiosidad por este tipo de experiencias, y tras realizar un estudio, se descubrió que las experiencias que anteceden a la muerte podrían tener algo en común.

No solo es el «túnel de luz»: estudio identifica un insólito patrón en experiencias cercanas a la muerte

Con esto, se sugiere que estas experiencias podrían ser menos predecibles de lo que se pensaba, además de que su geometría es capaz de ofrecer pistas sobre lo que pasa en el cerebro cuando se está entre la vida y la muerte. Generalmente, estas experiencias son fascinantes, hasta para la ciencia. Pero no son tan sencillas de estudiar, ya que quienes las experimentan no han encontrado las palabras para describirlas.

Los científicos han encontrado características que parecen repetirse, como los túneles, luces y sensaciones extracorporales. Pero algunos detalles que se suelen pasar por alto es la estructura espacial o la forma en la que las personas se perciben a sí mismas. Y, para entender mejor estas experiencias, reunieron a 50 personas que afirmaban haber tenido este tipo de experiencias.

La investigadora en neurofenomenología France Lerner, de la Universidad de Haifa en Israel, quiso abordar este tema desde una perspectiva visual. Por ello, le pidió al grupo de 50 personas que reconstruyeran su experiencia mediante un dibujo, en una serie de sesiones guiadas en línea. Utilizando un catálogo de pictogramas geométricos que les ayudara a representar los espacios que recordaban.

Del mismo modo, se le pidió a cada participante que indicaran el lugar en el que se percibían ellos mismos en esos espacios. También, cómo se movían a través de ellos y los colores que recordaban haber visto. Después, los investigadores recopilaron datos a partir de estas reconstrucciones y compararon los dibujos.

patrón
El estudio encontró similitudes en los relatos de los participantes, a pesar de que cada experiencia era profundamente personal

No solo las formas: también los colores llamaron la atención

Lo curioso es que, a pesar de que todas las experiencias son extremadamente personales, algunas formas aparecían en cada una de ellas. La investigación encontró cuatro categorías principales: espacios cónicos (que incluían el túnel); espacios amplios y curvos; espacios más planos y con curvas más suaves. Así como espacios que parecían rodear completamente al espectador, como si estuviera dentro de una esfera

Las formas no fueron lo único que llamó la atención de los investigadores, también lo fueron los colores. De los 28 espacios cónicos, 22 se percibieron en negro, blanco, gris o no se alcanzaba a distinguir con exactitud el color. Mientras que 27 de los 31 espacios amplios y curvos se percibieron en color.

Las otras dos categorías mezclaban espacios acromáticos y coloridos, y lo que atrajo la atención de los científicos fue el contraste entre los túneles y los espacios amplios y curvos. Todos los detalles podrían ofrecer pistas perceptivas sobre estos procesos, por ejemplo, en la visión del túnel. La cual puede suceder cuando se interrumpe el paso de oxígeno a la retina o al cerebro, restringiendo el campo de visión.

En las visiones acromáticas, cuando hay poca luz, los ojos se vuelven menos sensibles al color. Pues las células fotorreceptoras responsables de la visión en condiciones de poca luz reemplazan a las que sí perciben los colores.

Por otro lado, los espacios amplios y coloridos se parecen al fenómeno llamado efecto Ganzfeld. En este, un campo visual inmutable y en blanco es capaz de participar en experiencias perceptivas inusuales, que pueden incluir alucinaciones. Pero con esto no se puede determinar qué es lo que ocasionó que los participantes tuvieran estas experiencias.

El estudio se publicó en la revista Frontiers in Psychology. 

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