
Los medicamentos GLP-1 han cobrado mucha relevancia entre las personas que buscan bajar de peso. No son las únicas funciones que tienen, pero sí son las más conocidas, al igual que su capacidad de reducir y estabilizar los niveles promedio del azúcar en la sangre. Entre ellos, están los conocidos Ozempic, Wegovy y otros más.
Los agonistas del receptor de GLP-1, que es como se le conoce médicamente a la familia completa de estos fármacos, podría ser útiles no solo para bajar de peso, regular los niveles de glucosa en la sangre o cuidar los riñones. Un reciente estudio revela que también tienen potencial para tratar el Parkinson o adicciones.
Los científicos ya habían puesto los ojos en estos compuestos. La empresa farmacéutica Eli Lllly dio a conocer los resultados de un estudio en el que se probó un compuesto relacionado con la tirzepatida: la brenipatida. En este estudio, se probó su posible eficacia para tratar el trastorno por consumo de alcohol.
Asimismo, otra empresa, Kariya Pharmaceuticals, reveló los resultados de otro estudio en el que se puso a prueba un compuesto contra el Parkinson, llamado KP405. Con la mirada de las empresas en estos fármacos, podría ser mucho más sencillo desarrollar terapias que beneficien a una gran cantidad de personas.
Fármacos GLP-1: de la pérdida de peso al tratamiento de las adicciones
Medicamentos como la semaglutida funcionan imitando una hormona natural del cuerpo: la GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1). Mientras que otros, como la tirzepatida, pueden imitar tanto el GLP-1 como la hormona intestinal polipéptido inhibidor gástrico (GIP). Estas dos son muy importantes, ya que están involucradas en la regulación de los niveles de glucosa en la sangre, además de otras funciones.
Hay registro de que los pacientes que toman agonistas del receptor GLP-1 experimentan una disminución en el interés por consumir alcohol y tabaco. Este efecto llamó de inmediato la atención de los investigadores en adicciones.
Un ensayo liderado por Christian Hendershot, científico especializado en adicciones de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, dio a conocer que la semaglutida redujo el deseo de consumir alcohol. Asimismo, los episodios de consumo excesivo también disminuyeron a lo largo del tiempo. Asimismo, en pruebas de laboratorio, la cantidad de alcohol que bebieron los participantes fue menor.
Lo mismo sucedió con otroa dos estudios en los que los resultados fueron similares. De acuerdo con Hendershot, los beneficios de los medicamentos GLP-1 parecen ser más amplios que los que ofrecen aquellas opciones aprobadas para tratar el trastorno por el consumo de alcohol.

Podrían elaborarse otras versiones de estos medicamentos
Los posibles beneficios de este tipo de medicamentos ha impulsado a las empresas para que se desarrollen variantes de fármacos GLP-1 para el tratamiento de trastornos por consumo de sustancias. Uno de ellos es la brenipatida, un análogo de GLP-1 y GIP que la empresa Eli Lilly ha estado probando como tratamiento para trastorno por consumo de sustancias.
Según explican, este fármaco se queda activo más tiempo que otras opciones de la misma familia ya aprobadas, con una vida media de 9 a 12 días. Esta característica es lo que lo hace un candidato ideal para personas con trastorno por consumo de sustancias.
Pero no es lo único: la brenipatida está en ensayos clínicos para conocer sus efectos sobre afecciones cerebrales. Entre ellos, el trastorno por consumo de tabaco y opioides, la depresión, esquizofrenia y el trastorno bipolar. Sin embargo, hay un importante punto que aclarar y es que, a pesar de los resultados, todavía no está claro cómo es que este tipo de medicamentos podrían frenar las adicciones.
Se cree que el fármaco ayudaría a atenuar el sistema de recompensas del cerebro, un mecanismo que puede desencadenar que las personas coman o beban en exceso. O incluso, recurrir a otras sustancias con el fin de obtener sensaciones placenteras.
Otro aspecto que genera preocupación es que aquellos pacientes que lo consuman podrían perder demasiado peso de forma involuntaria. La mayoría de los ensayos que se realizaron contemplaron personas con obesidad y sobrepeso. Eli Lilly incluyó personas con índice de masa corporal tan bajo como 22. No se reportó que algún participante debiera abandonar el ensayo debido a una pérdida extrema de peso.