Los viajes interestelares podrían ser posibles: la clave estaría en este fascinante atajo cósmico, según la ciencia

Durante mucho tiempo, se ha tenido la idea de que los viajes espaciales son posibles, hasta el momento, sin que se tuviera una prueba de ello, por lo que solo formaban parte de la ciencia ficción. Aunque ahora, investigadores se han percatado de que esto sí puede ocurrir en la vida real, y es por medio de un descubrimiento único que podría revolucionar todo lo que se conoce: los agujeros de gusano.
Como mencionamos, se trata de los llamados ‘agujeros de gusano’, los cuales pueden conectar puntos muy alejados del universo y los cuales podrían ofrecer una manera muy práctica de acortar distancias ultra lejanas en un tiempo más corto del que sería necesario si se llevaran a cabo de manera tradicional.
Es bien sabido que las distancias en el universo son colosales, por lo que ni siquiera viajando a la velocidad de la luz sería posible acercarnos en poco tiempo a otros planetas o sistemas solares, por lo que los agujeros de gusano podrían ser ese camino que nos lleve a explorar rincones bastante alejados del cosmos.
La pregunta que surge, llegado este punto, es si realmente son posibles de acuerdo con los principios de la física. Por el momento, estos solo existen en la ciencia ficción, ya que, hasta el momento, no hay ninguna prueba aportada por telescopios, acelerador de partículas o algún satélite de que estos realmente existan en el espacio.
Y aunque actualmente no se ha encontrado ninguno de ellos, las matemáticas que describen a este fenómeno están bien fundamentadas. En el año 1935, Albert Einstein y Nathan Rosen desarrollaron la teoría del “puente de Einstein-Rosen”, siendo el físico John Wheeler quien acuñó el término “agujero de gusano” para que estos atajos en el espacio-tiempo fueran conocidos.
Por ello, la física moderna tiene la idea de que, si estos portales fueran reales, podrían formar túneles cósmicos que conecten diferentes puntos del universo, de manera que se acorten las distancias de una forma que quedaría fuera de nuestra comprensión actual del tiempo y el espacio.
Los agujeros de gusano que se pueden presenciar en las películas o series de ciencia ficción demuestran que estos tendrían la capacidad de acortar increíblemente las distancias entre un mundo y otro, lo que permitiría incluso viajes rápidos de una galaxia a otra. Pero, como hemos mencionado, esta teoría aún no sale de las sombras y sigue quedando como solo una teoría, como pasó en algún momento con los agujeros negros.
Sin embargo, los agujeros negros sí pudieron ser comprobados e incluso, ya existen fotografías de estos inmensos cuerpos espaciales, por lo que se espera que en algún momento se desarrolle la tecnología necesaria para que se descubra de una vez por todas si estos fenómenos tan fascinantes realmente existen, lo que abre las puertas a la posibilidad de viajes interestelares y conocer rincones inhóspitos del universo en relativamente poco tiempo.
Para explicar lo anterior, pongamos por ejemplo que el espacio-tiempo es un papel, en el que doblamos dos puntos opuestos de este hasta lograr que casi se toquen. Un agujero de gusano actuaría como un túnel que une ambos extremos. Al momento de cruzar ese túnel, sería posible saltar de un universo a otro en “poco” tiempo.

No obstante, siguiendo los modelos científicos, hacerlo no sería muy cómodo, debido a que en el interior de este agujero de gusano, la fuerza gravitacional sería tan extrema que toda nave que pase a través de él se deformaría, ocasionando una “tormenta” de distorsiones visuales y efectos gravitacionales.
La física cuántica sugiere que pequeños agujeros de gusano podrían existir en el nivel subatómico, pero aún es complicado detectarlos y hacerlos útiles para los humanos, por lo que sigue siendo una tarea compleja, por lo que se espera que se pueda mejorar la tecnología con el fin de descubrir si esto existe en la realidad para llevar a cabo viajes entre las estrellas.
