La mitad de los adultos mayores mueren con un diagnóstico de demencia, una cifra mayor que en años pasados

La demencia se describe como un grupo de trastornos que se caracterizan por el deterioro de las funciones cerebrales. Las enfermedades que se encuentran dentro de este grupo son crónicas y degenerativas, es decir, se presentan como un problema de salud prolongado e irreversible que disminuye considerablemente la calidad de vida de las personas que las padecen.

Aunque la demencia no forma parte del envejecimiento normal que se da en todos los organismos con el tiempo, sí aumenta el riesgo de padecer algún trastorno de este tipo con la edad, encontrando un grupo de riesgo entre las personas adultas mayores (más de 65 años).

Hoy en día se reconoce a la demencia como un problema de salud pública y se posiciona como una de las principales causas de discapacidad en el mundo que afecta la función cognitiva y altera la memoria, el pensamiento, la orientación, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje, entre muchas otras funciones cerebrales y, además, no existen tratamientos eficaces ante éstas.

A pesar de estas implicaciones se describe en un estudio publicado en JAMA Network que son pocos los estudios que abordan los cambios en el tiempo en cuanto a la estimación de los diagnósticos. De esta manera, los autores se centraron en reconocer cómo había evolucionado la incidencia de demencia en una población de fallecidos ante los servicios de Medicare en Estados Unidos entre los años 2004 y 2017.

El estudio utilizó los datos de un poco más de 3.5 millones de personas mayores de 67 años que fallecieron entre los años de interés, con dos algoritmos: cuando se tenía por lo menos un reclamo de demencia y cuando se tenía al menos dos reclamos. Con esto determinaron que para el 2004, ante el primer panorama, el 34.7 % de las defunciones correspondían a personas que habían cursado con al menos una demencia, mientras que para el 2017 esta cifra aumento a casi el 50%; cuando se requería de al menos dos demencias la cifra se mantuvo en aumento con un cambio de 25 % al 39%.

Estas estimaciones determinan un importante porcentaje de la población adulta mayor que cursa con por lo menos con una demencia, además de que ha existido un aumento en la incidencia entre los años que se evalúan puesto que casi la mitad de los fallecimientos descritos aquí, mueren con una demencia diagnosticada. Aunque no se determinó en el estudio las causas específicas de este aumento, indicaron que el diagnóstico de las demencias ha mejorado con el tiempo, por lo cual ahora podrían determinarse mejor los casos que antes se pasaban por alto.

También se apoya esta última idea al describir que la mayor incidencia de casos durante los años en evaluación se dio cuando hubo un cambio en el diagnóstico por parte de los servicios de Medicare junto con la promulgación de la Ley Nacional de Atención de Alzheimer, que permitió una extensión en número de personas detectadas con esta afección.

En este sentido, aunque no se puede indicar que esta causa resuelve completamente el aumento en la incidencia de demencias, se determina que esto podría indicar que, a nivel mundial, tanto los familiares como el sector salud, ha tenido una mayor concientización de la importancia de estas enfermedades en la salud de las personas, orientando un mejor diagnóstico y atención.

El reporte se encuentra en: JAMA Network

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