La ciencia explica por qué la gente cree en conspiraciones

Bill Gates, uno de los personajes más influyentes en el mundo, ha sido blanco de los defensores de teorías infundadas. ¿Por qué algunas personas optan por estas teorías? (Foto: Getty Images para The New York Times).

Hay ciertas lecturas que para uno puede resultar totalmente ridículo, divertido o más bien un chiste, pero algunos se lo toman en serio. Esto es algo que existe desde hace mucho tiempo, aunque hemos podido ver un florecimiento a partir de la pandemia. La comunidad negacionista y de antivacunas es notable, especialmente en redes sociales. ¿Hay alguna razón por la que estas personas optan por creer en conspiraciones?

Claro está que cuando algo resulta familiar la gente a menudo acepta falsedades, solo que esto va más allá que eso, la ciencia explica varias razones. Podemos empezar con lo que seguramente ya lo has sospechado, así es, la creencia en conspiraciones se asocia con una baja capacidad de pensamiento crítico.

Pueda que seas un pensador libre, pero no uno crítico. En un estudio del año pasado, los investigadores demostraron esta idea, es real que los creyentes en conspiraciones tienen una capacidad de pensamiento crítico menos desarrollada.

Esto también es algo que muchos ya han notado, los defensores de conspiraciones suelen perder el control fácilmente, acaban insultando a sus contrapartes o cayendo en la arrogancia. Una investigación pasada encontró que, probablemente las personas que muestren una mezcla compleja de rasgos que incluyen angustia, inmodestia, impulsividad y afecto negativo, son más propensas a la ideación conspirativa. En otras palabras, los creyentes en conspiraciones tienen una percepción inflada de su capacidad intelectual, es como si la misma ignorancia proporcionara un exceso de confianza.

Ya que estamos mencionando ciertos rasgos de personalidad individuales, también se incluye el narcisismo. Karen Douglas, PhD, es profesora de psicología social en la Universidad de Kent explica que, tanto el narcisismo a nivel individual y a nivel grupal se asocia con la creencia en conspiraciones.

Recientemente un estudio evaluó las creencias epistémicas infundadas, centrándose en la creencia en la astrología. Los resultados revelaron que el predictor más fuerte es narcisismo y la inteligencia mostró una relación negativa. Los autores especularon que esto pasa debido a que las predicciones astrológicas y los horóscopos tienden a estar enmarcados positivamente, «esto refuerza los sentimientos grandiosos y, por tanto, podría atraer aún más a los narcisistas».

Otra razón es que tal vez están buscando un refugio donde sentirse especiales, creer que una idea es desacreditada por la mayoría y ser parte de la minoría podría estar satisfaciendo esa necesidad. La literatura nos dice que una parte de la motivación para respaldar tales creencias irracionales es el deseo de sobresalir entre la multitud, la necesidad de singularidad. A partir de ello los investigadores realizaron experimentos, los cuales demostraron que una teoría de conspiración ficticia recibe más apoyo de personas con una mentalidad de conspiración alta cuando se dice que esta teoría solo es apoyada por una minoría.

No podemos dejar de lado los tiempos de estrés e incertidumbre en los que vivimos, ya que podrían estar impulsando el auge de las teorías conspirativas. Una neurocientífica explica en un vídeo que los sentimientos de impotencia pueden obligar a una persona a tratar de encontrar orden en el caos, relacionándolo con los patrones ilusorios.

«El cerebro humano está programado para ver patrones que nos ayuden a sobrevivir», dice la neurocientífica Shannon Odell. «Percibir patrones puede salvarnos la vida. El procesamiento de patrones se hizo cada vez más sofisticado con la expansión de la corteza cerebral, en particular la corteza prefrontal y las regiones implicadas en el procesamiento de imágenes». Sin embargo, este mecanismo de supervivencia puede acabar desbocado. «A medida que evolucionamos, el cerebro se volvió tan bueno en la búsqueda de patrones que a veces ve un patrón en datos completamente inconexos», explica Odell.

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