Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Illinois en Chicago reportó el hallazgo de los beneficios de una bebida para la salud dental. Esta bebida, en ensayos, demostró tener efectos capaces de reducir las bacterias bucales que provocan las caries. Los ensayos incluyeron participantes con edades de entre los 12 y los 64 años.
Las caries no aparecen de la noche a la mañana. El proceso que inicia todo es la acumulación de placa bacteriana, que aparece después de consumir alimentos y no cepillarse los dientes. Al mantenerse mucho tiempo adherida a los dientes, las bacterias presentes en la placa dental empiezan a producir desechos ácidos que terminan por desmineralizar y romper los dientes.
La bebida analizada en ensayos demostró que podía reducir el crecimiento de la placa dental y la producción de ácido en las muestras tomadas de los participantes.
Investigación descubrió que una bebida es capaz de reducir la placa bacteriana
Un estudio de la revista Scientific Reports encontró que el jugo de arándano puro, sin azúcar, fue capaz de reducir el crecimiento de la placa dental. Así como también en la producción de ácido, según los resultados de las muestras tomadas tanto en niños como en adultos.
Los efectos analizados por la investigación encontraron un efecto casi inmediato: tan solo 30 minutos después de haberla bebido. Por esto, los científicos creen que interfieren en algunos procesos que se relacionan con las caries.
En esta investigación, se tomaron en cuenta dos ensayos aleatorizados. Uno de ellos contemplaba 8 adultos de entre 18 y 64 años, mientras que el otro contó con la participación de 14 niños, de entre 7 y 12 años. Los voluntarios probaron jugo de arándano 100% puro sin azúcar; una combinación con 27% de jugo y azúcar o agua (para el grupo de control).
Diferencias en los resultados
Antes de que se les asignara una bebida a los participantes, los investigadores tomaron una muestra de la placa acumulada durante la noche. Los participantes se enjuagaron la boca y tomaron 3 porciones consecutivas de 10 mililitros de la bebida correspondiente. Después de 30 minutos, volvieron a tomar muestras de placa para determinar cuál era el crecimiento bacteriano y la producción de ácido.
En los adultos a los que se les asignó el jugo de arándano sin azúcar, se detectó una reducción promedio del crecimiento bacteriano del 43,93%. En los niños, la reducción fue de 33,04%, según lo que informa el estudio.
Asimismo, la producción de ácido fue más baja, midiéndose en un pH promedio del 0,56 en adultos y de 0,36 en niños. Este resultado es relevante, ya que las bacterias de la boca participan en la desmineralización de los dientes y como consecuencia, de su pérdida.
Por otro lado, el jugo combinado con azúcar no mostró una reducción significativa en el crecimiento y en la actividad ácida de la placa. Lo mismo sucedió con el agua, que no generó cambios en el crecimiento bacteriano.

El efecto del jugo de arándano sobre las bacterias bucales
Se plantea que la capacidad del arándano de atacar las bacterias reside en sus proantocianidinas, que es un grupo de polifenoles que se encuentra en estas frutas. Los mencionados compuestos ya habían captado la atención de los investigadores por su capacidad de dificultar que las bacterias se adhieran y formen biopelículas.
Un estudio anterior ya había mencionado que los polifenoles presentes en los arándanos rojos pueden limitar la producción de ácidos orgánicos. Al igual que la formación de biopelículas asociadas a las caries.
Sin embargo, estos resultados deben interpretarse con cautela, y los investigadores advierten que se necesitan estudios más amplios y de duración mayor para confirmar si el jugo de arándano tiene un efecto real sobre la placa bacteriana. Especialmente, porque la investigación solo midió los cambios metabólicos en las bacterias después de 30 minutos y no a largo plazo.
Por ello, es que el flúor sigue siendo indispensable para la prevención de las caries, en conjunto con el cepillado regular y un consumo reducido de azúcares. Entonces, el jugo de arándano podría considerarse un complemento, pero no un sustituto del flúor ni el cuidado odontológico de rutina.