¿Se dice «champagne» o «champán»? Esta es la forma correcta según la RAE

¿Se dice «champagne» o «champán»?

Los idiomas se han enriquecido a lo largo de su historia con aportaciones léxicas que proceden de otras lenguas, y el nuestro no es excepción. En nuestro idioma existe una gran cantidad de palabras que provienen del extranjero que se usan diariamente; algunas palabras se han adaptado al español, mientras que otros se siguen usando con la grafía de origen. En este artículo vamos a hablar de un ejemplo en particular «champagne» y «champán».

¿Se dice «champagne» o «champán»?

Respuesta corta: lo correcto en el español es «champán» o «champaña», pues las grafías se encuentran registradas en el Diccionario de la lengua española. La Real Academia Española (RAE) explica que como adaptaciones del francés «champagne» son válidas en español «champán» (masculino) y «champaña» (masculino o femenino). Vea los siguientes ejemplos:

  • En la sentina hay seis cajones de champán.
  • Cuando veamos esos millones, yo pongo el champaña.
  • Para Navidad pidió unos cuantos champanes.

El Diccionario panhispánico de dudas menciona que, champán es una adaptación gráfica de la voz francesa champagne que significa ‘vino espumoso originario de la región francesa de Champagne’. El mismo indica que también es válida la adaptación champaña, que, al igual que champán, se usa en masculino en la mayor parte del mundo hispánico. Su plural es champanes.

El diccionario panhispánico de dudas dice que todos los idiomas se han enriquecido a lo largo de su historia con aportaciones léxicas procedentes de lenguas diversas. Indica que es importante que su incorporación responda en lo posible a nuevas necesidades expresivas y, sobre todo, que se haga de forma ordenada y unitaria, acomodándolos al máximo a los rasgos gráficos y morfológicos propios del español.

«Con el fin de recomendar soluciones que se ajusten a las pautas señaladas, este diccionario comenta un grupo numeroso, aunque necesariamente limitado, de voces extranjeras habitualmente empleadas por los hispanohablantes», se lee en su sitio web. «Concretamente, los extranjerismos crudos incluidos en la última edición del Diccionario académico (2001), así como los extranjerismos adaptados que allí se registran cuando aún es frecuente encontrarlos escritos en textos españoles con las grafías originarias. Además, se han añadido algunos extranjerismos no recogidos por el Diccionario académico, pero que son hoy de uso frecuente en el español de América o de España».

Criterios generales de la RAE sobre los extranjerismos.

  1. Extranjerismos superfluos o innecesarios. Son aquellos para los que existen equivalentes españoles con plena vitalidad. En el artículo se detallan esas alternativas y se censura el empleo de la voz extranjera. Ejemplos: abstract (en español, resumen, extracto), back-up (en español, copia de seguridad), consulting (en español, consultora o consultoría).
  2. Extranjerismos necesarios o muy extendidos. Son aquellos para los que no existen, o no es fácil encontrar, términos españoles equivalentes, o cuyo empleo está arraigado o muy extendido.

De acuerdo con las normas de la Ortografía de la lengua española, los extranjerismos y latinismos crudos o no adaptados (aquellos que se utilizan con su grafía y pronunciación originarias y presentan rasgos gráfico-fonológicos ajenos a la ortografía del español) deben escribirse en los textos españoles con algún tipo de marca gráfica que indique su carácter foráneo. Las locuciones o dichos en otras lenguas que se utilicen en textos españoles deben escribirse preferentemente en cursiva o, en su defecto, entre comillas.

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