James Webb revela el misterio detrás de las formas alargadas y curvilíneas de la nebulosa del Anillo del Sur

 


El telescopio espacial James Webb de la NASA ofrece vistas radicalmente distintas de la nebulosa del Anillo Sur. Cada imagen combina luz infrarroja cercana y media procedente de tres filtros. A la izquierda, la imagen de Webb de la nebulosa del Anillo Sur destaca el gas muy caliente que rodea a las dos estrellas centrales. A la derecha, la imagen de Webb traza los flujos moleculares dispersos de la estrella que se han adentrado en el cosmos. (Créditos: NASA, ESA, CSA y O. De Marco (Universidad Macquarie). Procesamiento de imágenes: J. DePasquale (STScI)).

Cuando se mostraron las primeras imágenes científicas del Telescopio Espacial James Webb (JWST) todo el mundo estaba saltando de emoción, aunque teníamos claro que apenas comenzaba. Sabíamos que era solo una pequeña, y a su vez enorme demostración de todo lo que está por venir. Tan solo de las primeras imágenes se esperaban muchas investigaciones que muestren nuevo conocimiento, ahora estamos viendo los resultados.

Un equipo de casi 70 investigadores dirigidos por Orsola De Marco, de la Universidad Macquarie en Sydney, analizó algunos de los datos iniciales del telescopio espacial James Webb y sus resultados indican que al menos otras dos, y posiblemente tres, estrellas invisibles habrían creado las formas alargadas y curvilíneas de la nebulosa del Anillo del Sur. La nebulosa planetaria, catalogada como NGC 3132, y conocida informalmente como la Nebulosa del Anillo Sur, se encuentra a unos 2.500 años luz de la Tierra.

El equipo también logró determinar por primera vez con precisión la masa de la estrella central antes de que esta creara la nebulosa, para ello los investigadores compararon las imágenes infrarrojas de Webb con los datos existentes del observatorio Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).

«¿Te suena? 💍», se lee en la cuenta de Twitter del telescopio. «Las primeras imágenes de Webb mostraban 2 estrellas, una moribunda y su compañera orbital, en la nebulosa del Anillo Sur. Los científicos del Webb piensan ahora que más compañeras ocultas ayudaron a dar forma al gas y al polvo de este lugar, ¡potencialmente un total de 5 estrellas!».

Los investigadores dicen que sus cálculos muestran que la estrella central tenía casi tres veces la masa del Sol antes de expulsar sus capas de gas y polvo. Después de esas eyecciones, ahora mide alrededor del 60 por ciento de la masa del Sol. Conocer la masa inicial es algo sumamente importante, es una evidencia crucial para poder reconstruir la escena y proyectar cómo se pudieron haber creado las formas de esta nebulosa.

Sabemos que, por lo general los pequeños grupos de estrellas, con un amplio rango de masas, se forman juntas y continúan orbitándose a medida que envejecen. A partir de esto, los científicos retrocedieron miles de años en el tiempo y determinar lo que podría explicar las formas de estas coloridas nubes de gas y polvo.

Según explican los astrónomos, la estrella que se desprendió de sus capas de gas y polvo a lo largo de miles de años «Aparece de color rojo en la imagen de la izquierda porque tiene un disco de polvo en órbita a su alrededor, de un tamaño parecido al cinturón de Kuiper en nuestro sistema solar. Si bien algunas estrellas expulsan sus capas apareciendo “en escena” en solitario, los investigadores proponen que algunas estrellas compañeras tuvieron asiento en primera fila, y al menos una de ellas pudo haberse unido a la estrella central antes de que esta comenzara a crear la nebulosa del Anillo del Sur».

Estos «radios» parecen emanar de una o de las dos estrellas centrales, marcando el lugar por el que la luz atraviesa los agujeros de la nebulosa. Un equipo de investigadores proyecta que las líneas rectas pueden haber salido disparadas cientos de años antes y a mayor velocidad que las que aparecen más gruesas y curvas. (Créditos: NASA, ESA, CSA y O. De Marco (Universidad Macquarie). Procesamiento de imágenes: J. DePasquale (STScI)).

«Con Webb, es como si nos hubieran dado un microscopio para examinar el universo», dijo De Marco. «Sus imágenes contienen muchos detalles. Abordamos nuestro análisis para reconstruir la escena de modo muy parecido al de los científicos forenses».

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