Kepler descubrió desde la «tumba» al exoplaneta más lejano de su lista y es sorprendentemente idéntico a Júpiter  

La señal detectada por Kepler (l) y el telescopio Canadá-Francia-Hawaii. (Crédito: Universidad de Manchester).

El cazador de exoplanetas hizo un descubrimiento después de su «muerte», Kepler dejó de funcionar en 2018, pero el equipo que utiliza los datos del telescopio descubrió un exoplaneta idéntico a Júpiter. El exoplaneta en cuestión se ubicada a la friolera de 17.000 años luz de la Tierra, lo que lo convierte en el exoplaneta más lejano jamás encontrado por Kepler.

El Telescopio Espacial Kepler de la NASA era un observatorio espacial que tenía como objetivo principal encontrar exoplanetas (planetas fuera de nuestro sistema solar), y en particular buscar a aquellos que sean similares a la Tierra. Fue lanzado en marzo de 2009 y desde entonces estuvo en funcionamiento hasta su cese en el 15 de noviembre de 2018.

Un nuevo estudio realizado por un equipo internacional de astrofísicos, dirigido por el Centro de Astrofísica de Jodrell Bank, ha presentado el sorprendente nuevo descubrimiento de un exoplaneta denominado K2-2016-BLG-0005Lb. Es como un gemelo casi idéntico de Júpiter y se encuentra orbitando a su estrella a una distancia colosal de 17.000 años luz de nosotros.

De acuerdo con el comunicado, fue descubierto utilizando datos obtenidos en 2016 por el telescopio espacial Kepler de la NASA. El sistema exoplanetario está dos veces más lejos que cualquier otro visto anteriormente por Kepler, que encontró más de 2700 planetas confirmados antes de cesar sus operaciones en 2018.

Para el descubrimiento, el quipo aprovechó un fenómeno predicho por la Teoría de la Relatividad de Einstein, conocido como microlente gravitacional. Sería la primera vez que se detecta un exoplaneta usando esta técnica con el telescopio Kepler, ya que para esto se debe esperar a una fortuita alineación.

Los astrónomos suelen ver y estudiar los objetos del espacio más de cerca aprovechando una particularidad de la gravedad, cuando la luz de una estrella de fondo se deforma. En este caso, el exoplaneta curva el espacio-tiempo, de tal manera que si pasa frente a su estrella esa curvatura actúa como una especie de lupa.

«Para ver el efecto se requiere una alineación casi perfecta entre el sistema planetario en primer plano y una estrella de fondo», dijo en el comunicado el Dr. Eamonn Kerins, investigador principal de la subvención del Consejo de Instalaciones Científicas y Tecnológicas (STFC) que financió el trabajo.

El Dr. Kerins añade: «La probabilidad de que una estrella de fondo se vea afectada de esta manera por un planeta es de decenas a cientos de millones a uno en contra.  Pero hay cientos de millones de estrellas hacia el centro de nuestra galaxia. Así que Kepler se sentó a observarlas durante tres meses».

La parte emocionante del descubrimiento es que se parece mucho a uno de nuestro vecindario, al gigante gaseoso Júpiter. Es casi idéntico en términos de su masa y distancia del sol. Y aún más interesante puede ser que el equipo utilizara una técnica diferente de detección, una que es muy precisa para detectar exoplanetas lejanos, dejando de lado el método de tránsito se limita a planetas grandes y cercanos.

«Kepler nunca fue diseñado para encontrar planetas mediante microlentes, por lo que, en muchos sentidos, es sorprendente que lo haya hecho», dijo Kerins. «Aprenderemos lo típico de la arquitectura de nuestro propio sistema solar. Los datos también nos permitirán poner a prueba nuestras ideas sobre cómo se forman los planetas. Este es el comienzo de un nuevo y emocionante capítulo en nuestra búsqueda de otros mundos».

Los hallazgos aparecen en el servidor de preimpresión ArXiv y se envió para su publicación en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

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