Un fuerte terremoto de magnitud 7,7 azotó a México. Esta es la actualización de alerta de Tsunami

En la tarde de hoy, 19 de septiembre del año en curso, se registró un sismo de magnitud 7.7° en la escala de Richter, de acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional, dejando a una persona sin vida. Hasta las 16:00 hrs, se han registrado 217 réplicas, la más grande alcanzó una magnitud de 5.3.

A raíz de este movimiento telúrico se registró un fenómeno conocido como levantamiento de mar en Manzanillo, Colima, activando así la alerta por un posible tsunami en las costas del Pacífico mexicano. Misma alerta fue descartada después, pero se mantuvieron las medidas de prevención para mantener alejada a la comunidad de la zona costera.

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos emitió una posible alerta de tsunami, pronosticando olas entre 1 y 3 metros de altura para Lázaro Cárdenas, Michoacán; Manzanillo, Colima; Acapulco, Guerrero y Puerto Vallarta, Jalisco.  Esta alerta, al igual que las de Servicio Nacional de Sismología fueron descartadas.

De acuerdo con un comunicado emitido por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a las 3:54 pm se tuvo un levantamiento de mar, con una amplitud máxima de 124cm.

En algunas regiones de Manzanillo, Colima, el ingreso del mar a las comunidades ha dado inicio, manteniendo alerta a las autoridades que buscan salvaguardar la vida de las familias mexicanas, al igual que activar protocolos de evacuación de ser necesario.

¿Qué origina este comportamiento en el mar?

Para que un terremoto de origen a un tsunami, tiene que existir un movimiento abrupto y en vertical del fondo marino, generando que el mar sea expulsado. El movimiento de esta enorme masa de agua, en un intento por recuperar su equilibrio, genera un gran oleaje.

La intensidad que llegue a tener el tsunami es proporcional a la magnitud de deformación en el fondo marino provocada por el terremoto.

La palabra tsunami tiene su origen en el japones y significa “ola de puerto” y también puede ser provocada por la erupción de un volcán en el fondo marino.

La corteza está formada en fragmentos que reciben el nombre de placas tectónicas y el movimiento, ya sea por desplazamiento o choque de estas placas, libera energía, provocando incluso, que se rompan y así es como se generan los terremotos.

Cuando esto pasa a nivel de mar, la tierra desplaza el agua que se encuentra sobre ella. El agua (mediante olas) se aleja del lugar donde se generó el movimiento. Esa o esas olas son las que se convierten en los tsunamis o maremotos.

Es por eso que después de un movimiento telúrico se ponga énfasis en la observación del mar. Si el agua en las costas retrocede del nivel habitual después de un evento como los ya mencionados, puede tratarse de la formación de un tsunami; estos se originan en el fondo del mar.

 

Un gran tsunami puede alcanzar hasta treinta metros de altura, resultando peligroso, no solo para las personas que se encuentran en playas.

De acuerdo con la NASA, MISR (por su sigla en inglés: Multi-angle Imaging SpectroRadiometer), «es una herramienta de la NASA para observar los tsunamis desde el espacio. Tiene nueve cámaras, todas apuntando en direcciones ligeramente diferentes. A medida que el satélite sobre vuela la región, toma nueves imágenes del mismo punto desde diferentes ángulos.»

Gracias a la luz reflejada en las olas es cómo se obtiene información valiosa para prevenir a la población ante un posible tsunami.

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