Astrónomos detectan una estrella muerta destrozando su sistema planetario

Representación artística de una estrella enana blanca extrayendo desechos de objetos destrozados en un sistema planetario. (Crédito: NASA, ESA, Joseph Olmsted (STScI)).

Los astrónomos han registrado la violenta agonía de una estrella que perturbó tanto a su sistema planetario que la estrella muerta que quedó atrás -conocida como enana blanca- está absorbiendo desechos tanto del interior como del exterior del sistema.

Cuando las estrellas mueren lo hace de forma catastrófica. Cuando una estrella como el Sol ha consumido todo su combustible de hidrógeno, se expande convirtiéndose en una gigante roja. En el caso de nuestro sistema solar se espera que en este proceso el Sol se engulla a Mercurio, Venus y probablemente la Tierra.

La gigante roja termina perdiendo sus capas exteriores, y la estrella se comprime alcanzando una elevada densidad que se conoce como enana blanca. Esta estrella muerta puede dudar miles de millones e incluso billones de años, en la que se apaga y enfría gradualmente hasta volverse invisible.

Este tipo de estrella muerta es precisamente lo que los astrónomos han detectado, a una enana blanca denominada G238-44, consumiendo tanto material rocoso-metálico, probablemente procedente de un asteroide cercano, como material helado, presumiblemente procedente de un cuerpo similar a los que se encuentran en el cinturón de Kuiper. Los investigadores dicen que es el primer caso de canibalismo cósmico en la que una enana blanca destroza los desechos tanto del interior como del exterior de su sistema planetario.

«Nunca habíamos visto que estos dos tipos de objetos se acumularan en una enana blanca al mismo tiempo», dijo en un comunicado el investigador principal, Ted Johnson, un estudiante de física y astronomía de la UCLA que se graduó la semana pasada. «Al estudiar estas enanas blancas, esperamos comprender mejor los sistemas planetarios que aún están intactos».

Según explica el comunicado, los hallazgos se basan en un análisis de los materiales capturados por la atmósfera de G238-44, una enana blanca a unos 86 años luz de la Tierra, utilizando datos de archivo del telescopio espacial Hubble y de otros satélites y observatorios de la NASA.

Estos hallazgos también son intrigantes porque los astrónomos creen que los objetos helados chocaron con planetas secos y rocosos de nuestro sistema solar, incluida la Tierra, y los irrigaron. La evidencia apunta que hace miles de millones de años, los cometas y asteroides trajeron agua a nuestro planeta, creando las condiciones necesarias para la vida. La composición del material detectado en G238-44 implica que los depósitos de hielo podrían ser comunes entre los sistemas planetarios.

«La vida tal y como la conocemos requiere un planeta rocoso cubierto de una variedad de elementos volátiles como el carbono, el nitrógeno y el oxígeno», dijo el coautor de la investigación Benjamin Zuckerman, profesor de física y astronomía de la UCLA. «Las abundancias de los elementos que vemos en esta enana blanca parecen proceder tanto de un cuerpo parental rocoso como de un cuerpo parental rico en volátiles, el primer ejemplo que hemos encontrado entre los estudios de cientos de enanas blancas».

Según los investigadores, este canibalismo de enanas blancas brinda una oportunidad única para desarmar planetas y ver de qué estaban hechos cuando se formaron por primera vez alrededor de la estrella. Su importancia radica en que los materiales que se acumulan en G238-44 son representativos de los componentes básicos de los principales planetas. El escenario de nuestro propio sistema solar puede ser similar dentro de 5 mil millones de años.

Loa resultados del estudio se han presentado en la 240ª reunión de la Sociedad Astronómica Estadounidense.

Comparte ciencia, comparte conocimiento.