Las pesadillas frecuentes podrían ser una señal de enfermedad de Parkinson, según un nuevo estudio

Las pesadillas o sueños angustiosos pueden ser una señal temprana de la enfermedad de Parkinson, así lo demostró un nuevo estudio publicado en la revista eClinicalMedicine-The Lancet.
El Parkinson es considerada como la segunda enfermedad neurodegenerativa más común y representa un problema de salud a nivel mundial. Una de las principales complicaciones de este trastorno neurológico es que no existe ningún examen específico para diagnosticarlo y su detección se basa en evaluaciones clínicas, cuando los síntomas motores (como los típicos temblores) se han presentado en los pacientes, sin embargo, estas deficiencias son una señal de Parkinson en una etapa avanzada.
Como es reconocido por muchos, el Parkinson resulta de la muerte gradual de neuronas dopaminérgicas en una zona del cerebro denominada sustancia negra pars compactada, así, un estudio nos indica que «se cree que la pérdida de neuronas dopaminérgicas empieza varios años antes del inicio de la clínica y los síntomas aparecen cuando un 80% de las neuronas dopaminérgicas han degenerado», lo que nos explica por qué la enfermedad se encuentra en un estado muy avanzado cuando se detectan las deficiencias motoras en los pacientes.
Ante esto, se ha intentado determinar posibles signos o síntomas tempranos que contribuyan a la detección oportuna de la enfermedad, cuando comienza la pérdida de las neuronas dopaminérgicas. Se han descrito algunas posibilidades, como los cambios en la voz; un estudio actual nos describe que «las deficiencias vocales se manifiestan temprano durante la patogénesis de la enfermedad y antes del inicio de los signos motores de las extremidades en hasta el 90% de los pacientes».
Asimismo, distintos estudios han demostrado que las alteraciones en el contenido del sueño al experimentar sueños angustiantes, también descritos como pesadillas o malos sueños, son una de las características clínicas de los pacientes con enfermedad de Parkinson (EP), según describen los autores del estudio, «las personas con EP tienen aproximadamente cuatro veces más probabilidades que los adultos de la población general de experimentar pesadillas lo suficientemente frecuentes como para ser consideradas un trastorno clínico».
Pese a este reconocimiento, hasta el momento no se había distinguido o estudiado si las pesadillas son simplemente uno de los síntomas tardíos de la enfermedad o si pueden considerarse una señal temprana de advertencia, por este motivo, los investigadores del estudio aquí descrito decidieron determinar si los sueños angustiosos frecuentes en la población en general están asociados con el riesgo de padecer enfermedad de Parkinson.
De esta manera, se realizó un seguimiento durante 12 años a 3818 hombres mayores (67 años o más) que en un principio no mostraban ninguna afección neurológica, en estos se determinó la frecuencia de los sueños angustiosos y la incidencia de enfermedad de Parkinson a través de los años.
Así, los investigadores observaron que los participantes del estudio con sueños angustiosos frecuentes tuvieron un triple de probabilidad de desarrollar Parkinson durante los primeros 5 años después del inicio del estudio. Esto implica que las pesadillas frecuentes se asociaron con un mayor riesgo de padecer Parkinson, lo que sugiere que podría caracterizarse como una señal de inicio temprano de la enfermedad.
Finalmente, aún quedan distintas cuestiones por abordar, como la causa biológica de este efecto, determinar si esto solo se observa en hombres o es replicable en mujeres y evaluar cómo la caracterización de las pesadillas frecuentes cómo un síntoma de inicio temprano de la enfermedad puede aplicarse para hacer un diagnóstico oportuno en la población en riesgo de padecer Parkinson (adultos mayores).
El reporte completo lo puedes consultar en: eClinicalMedicine-The Lancet.
