La ciencia ha demostrado que los cambios en la voz podrían alertarnos de Parkinson en su inicio temprano

Increíbles hallazgos publicados a inicios del mes de mayo en la revista PLOS ONE por un grupo de investigadores de la Universidad de Arizona (Estados Unidos) han revelado un hecho sin precedentes para la enfermedad de Parkinson que podría utilizarse en la clínica como una señal de inicio temprano de la patología y, por tanto, sería un determinante clave para abordar un tratamiento oportuno que contribuya a mejorar la calidad de vida de los individuos.
Reconocemos bien a la enfermedad de Parkinson como un trastorno neurológico degenerativo de lenta progresión que se caracteriza por producir déficits motores que se presentan como temblores en reposo
, rigidez, lentitud, disminución de los movimientos e inestabilidad postural, que se refiere a la incapacidad de integrar la información necesaria para mantener el equilibrio en una postura erecta.
A pesar de esto, en realidad estas deficiencias motoras son una señal de Parkinson en una etapa ya avanzada de la enfermedad, ante esto, un gran número de evidencia ha determinado que «las deficiencias vocales se manifiestan temprano durante la patogénesis de la enfermedad y antes del inicio de los signos motores de las extremidades en hasta el 90% de los pacientes», tal como nos indican los autores en el estudio.
Los síntomas de esta alteración en los pacientes se pueden distinguir por volumen reducido, tono monótono y voz ronca, además, se reporta que la velocidad del habla y la duración de los enunciados también se ven afectados. De esta manera, se considera que los cambios en la voz y el habla son una señal clave de inicio temprano del Parkinson que nos podría alertar a tiempo de hacer una revisión medica con algún especialista.
Para comprender más este hecho, los investigadores del estudio aquí descrito se propusieron corroborar la persistencia de estos síntomas, comprobar si este deterioro es un resultado directo de la neuropatología y, de ser así, dilucidar específicamente el mecanismo implicado. De esta forma, decidieron estudiar cómo afecta las mutaciones del gen alfa-sinucleína (αsyn), que se reconoce como la principal causa del desarrollo del Parkinson cuando está sobreexpresado, en los circuitos vocales de un modelo biológico animal.
Aunque habitualmente los roedores son los animales estrellas para distintas investigaciones, en esta ocasión se utilizó un modelo más ideal, así, se emplearon pájaros cantores debido a que las vías del canto mimetizan de manera muy fiel a las de la voz y el habla humana. De esta manera, mencionan los autores que estos animales «proporcionan un sólido modelo de sistema debido al alto grado de homología molecular, anatómica y fisiológica con el circuito vocal humano»
Así, lo que se realizó para el estudio fue realizar grabaciones de referencias del canto de las aves, posteriormente se insertó en un grupo de ellas el gen αsyn sobreexpresado de tipo humano, mientras que otro grupo permanecía como control sin ninguna modificación. Tras esto, se realizó un monitoreo del canto de la aves para determinar si existía un cambio en aquellas a las cuales se les había insertado el gen. El seguimiento se realizó en cuatro puntos: inmediatamente después de introducir el gen, y uno, dos y tres meses después.
Todas las grabaciones se estudiaron con un software especializado capaz de analizar características de las ondas acústicas como el tono, la amplitud y la duración. Los resultados fueron realmente sorprendentes, se demostró que hubo una alteración en la producción del canto en las aves que tenían el gen αsy y esto se hacía más evidente con el tiempo; se presentó una disminución en su canto con una menor calidad caracterizado por sonidos más tenues y cortos, lo que coinciden con las manifestaciones clínicas que se da en los humanos que padecen Parkinson.
Finalmente, los investigadores demostraron que niveles de expresión más altos de la proteína alfa-sinucleína conduce a cambios cerebrales que afectan la producción vocal en los humanos, por lo tanto, este signo se origina oficialmente por la patogenia que propicia el desarrollo del Parkinson, además, al presentarse en un inicio, se podría considerar y evaluar como una señal de alerta de esta grave enfermedad.
El reporte completo se encuentra en: PLOS ONE
