El impacto del asteroide que mató a los dinosaurios fue más catastrófico de lo que pensábamos  

Representación de un polluelo de tiranosaurio rex temblando de frío. (Imagen: ©James McKay; Creative Commons).

Ya pasaron 66 millones años de su extinción, pero los dinosaurios no avianos son de las especies más populares que alguna vez habitaron el planeta Tierra. En aquel cataclismo las 3 cuartas partes de toda la vida en nuestro planeta desapareció. Es decir, la diversidad en general se redujo drásticamente para empezar nuevamente a florecer después del caos. La mayoría está de acuerdo con que un asteroide fue el protagonista del desastre, pero las secuelas del suceso pudieron ser más catastróficas, según nuevo estudio.

¿Cómo podemos saber la causa de su extinción? Pues bien, tomando como referencia a los dinosaurios, hoy en día se cuenta con una gran cantidad de restos fósiles, todos ellos datan de hace 160 millones de años, hasta los 65 millones de años. No hay ninguna evidencia de que los dinosaurios no avianos hayan continuado su curso. Esto es clave, algo pasó en ese momento que los llevó a desaparecer repentinamente.

Los paleontólogos han buscado averiguar durante años la causa de este declive, aunque es más difícil de lo que parece. Si bien, los científicos consideran que es un tema complejo y probablemente no sea una sola fuente la que causó este cataclismo, la mayoría está de acuerdo con fue provocada por un asteroide.

Hace 66 millones de años un asteroide de unos 12 kilómetros de diámetro se estrelló en la península de Yucatán, en México. La magnitud del suceso es difícil de averiguar, pero pudo ser equivalente a varios miles de millones de veces la potencia de una bomba atómica utilizada al final de la Segunda Guerra Mundial. Un estudio de Cornell University realizó un análisis de la energía, la masa y el tamaño del impactador.

La nueva investigación sugiere que las cantidades de azufre que se emitió era mayor. Una cantidad masiva que acabó bloqueando el sol y enfrió la Tierra durante décadas o tal vez siglos. Eso no fue todo, más adelante esa cantidad de azufre acumulado en la estratosfera cayó como lluvia ácida letal sobre la superficie, cambiando la composición química de los océanos que pudo durar hasta decenas de miles de años.

Gran parte del azufre provino de la piedra caliza rica en azufre de la península de Yucatán. «Si el asteroide hubiera golpeado en otro lugar, tal vez no se habría liberado tanto azufre a la atmósfera y el cambio climático que siguió podría no haber sido tan severo», dijo James Witts, coinvestigador del estudio y profesor de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol en el Reino Unido. «Y, por lo tanto, el evento de extinción podría no haber sido tan malo», recoge LiveScience en un artículo.

El impacto habría generado tsunamis en todo el mundo, además de provocar una oscuridad total por efecto de la gran cantidad de polvo que fueron expulsados a la atmósfera. Todo este proceso habría acabado con un 75% de las especies, donde pequeños mamíferos y aves habrían continuado el curso de la evolución, informó anteriormente Enséñame de Ciencia.

De acuerdo con los modelos anteriores, el efecto habría sido de un enfriamiento de la superficie terrestre de entre 2 y 8 grados Celsius durante unas décadas después del impacto. Lo que el nuevo estudio en sí nos dice, es que este cambio climático debió ser más severo, ya que la cantidad de azufre fue en realidad mayor.

Los hallazgos aparecen en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

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