Por primera vez son documentados ciempiés gigantes comiendo aves marinas

La gran diversidad biológica de la Tierra es en extremo digna de admirar, pues nos podemos encontrar con una buena cantidad de organismos que por su apariencia y naturaleza, podrían ser considerados como auténticos “monstruos” salidos de películas de terror. Este término, claro está, resulta relativo y difiere bastante desde en qué punto de vista se analice. 

Como ejemplo de “monstruos” tenemos a los grandes artrópodos carnívoros, siendo sus mayores representantes los arácnidos gigantes que pueden depredar casi cualquier otro animal (incluidos pequeños reptiles)… y ahora también, los ciempiés gigantes come pájaros.

Desde hace mucho tiempo se ha comprendido el papel de los ciempiés gigantes en el ecosistema, al regular ciertas poblaciones de insectos. Sin embargo, nunca antes se habían documentado estos seres comiendo aves marinas en vida salvaje. 

En la pequeña isla Phillip al sur del pacífico, los ciempiés Cormocephalus coynei son bestias feroces que crecen hasta los 30 centímetros de largo, revestidas con placas blindadas a lo largo de sus segmentos y equipadas con un potente veneno que inyectan en víctimas involuntarias a través de «fórcipulas» en forma de pinza.

Un petrel de alas negras adulto y el ciempiés de Phillip Island. (Luke Halpin).

Ahora, un nuevo estudio revela que estos organismos pueden matar y comer hasta 3,700 polluelos de aves marinas cada año, conocidas como petreles de alas negras (Pterodroma nigripennis). De acuerdo con una nota realizada por los investigadores en The Conversation, estos animales han tomado el rol de los mamíferos depredadores, que están ausentes en la isla, lo cual nos muestra cómo se comporta la naturaleza para regular las poblaciones. 

Al caer la noche, los ciempiés gigantes emergen de sus guaridas para acechar a sus víctimas. Armados con poderosas “mandíbulas”, estos entes biológicos patrullan los suelos de la isla Phillip, pero en sus objetivos principales están las crías de Pterodroma nigripennis, aves que construyen sus nidos en el suelo, dejando a sus polluelos al alcance de los depredadores. 

Al observar a los ciempiés mientras cazaban y al analizar muestras de tejido tomadas de sus fauces, los investigadores estimaron que los ciempiés consumen aproximadamente entre 2,109 a 3,724 polluelos de petreles cada año, algo muy importante para regular las poblaciones de este tipo de aves, donde hay ausencia de otro tipo de depredadores.

“Nuestro trabajo demuestra que los artrópodos pueden desempeñar un papel de liderazgo al influir en la producción reproductiva de los vertebrados y modificar las estructuras tróficas y el flujo de nutrientes en los ecosistemas insulares”, escriben los autores en su estudio. “Esto podría tener consecuencias importantes para comprender las estructuras tróficas en las islas y cómo se forman las comunidades de vertebrados, quizás especialmente en las islas, donde el gigantismo de artrópodos es común y los procesos evolutivos han permitido que los invertebrados ocupen nuevos nichos.”

La investigación ha sido publicada en The American Naturalist.

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Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.