«Soy feo, pero estoy hecho de polvo de estrellas», te explico por qué la afirmación es cierta

Somos polvo de estrellas y eso es totalmente cierto. (Imagen: Natural History Museum)

«Somos polvo de estrellas», la frase es completamente cierta: casi todos los elementos del cuerpo humano se formaron en estrellas y muchos han pasado por varias supernovas. Ahora explicaré por qué…

Los seis elementos más comunes de la vida en la Tierra (que incluyen más del 97 por ciento de la masa del cuerpo humano) son carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, azufre y fósforo. El universo empezó hace unos 13.8 mil millones de años, durante la era temprana solo existía el hidrógeno, helio y litio, los mismos que se agruparon para formar las primeras estrellas.

Las primeras estrellas eran gigantes, de más de 50 masas solares y, cuanto más grande es la estrella, más rápido quema su combustible. Así que estas agotaron su combustible rápidamente y pudieron dar origen a elementos más pesados para iniciar una próxima generación de estrellas. Por esta razón, decimos que muchos de los elementos en tu cuerpo pasaron por más de una estrella.

En el interior de las estrellas tiene lugar un proceso llamado nucleosíntesis, que es básicamente la fabricación de elementos. Tras varias generaciones de estrellas, en el interior de estas se produjeron elementos más pesados que el hidrógeno, pero no más que el hierro. Los que aparecen ya casi al final de la tabla periódica surgieron a partir de las explosiones estelares, colisión de estrellas de neutrones, hasta incluso durante la formación de agujeros negros.

El final de una estrella es un escenario violento. Cuando ha agotado su suministro de hidrógeno que es su combustible, puede morir en una poderosa explosión, llamada nova o supernova (dependiendo del tamaño). El material de una supernova acaba dispersándose por el espacio interestelar para que pueda formar parte de las estrellas y planetas posteriores. Y sí, el material de una estrella que explotó fue la cuna del Sol y los planetas que se encuentran a su alrededor, incluyendo la Tierra y, por tanto, las personas que lo habitan.

Concluimos que: El hierro en nuestra sangre y el calcio de nuestros huesos se forjó en tales estrellas. La mayoría de los elementos de nuestro cuerpo se formaron en las estrellas a lo largo de miles de millones de años y de múltiples vidas estelares.

«Somos una forma de que el universo se conozca a sí mismo. Una parte de nuestro ser sabe que de aquí venimos. Ansiamos volver. Y podemos, porque el cosmos también está dentro de nosotros. Estamos hechos de materia estelar», dijo Carl Sagan en un episodio de Cosmos.

Bueno, ya sabemos que la mayoría de los elementos químicos que conforman nuestro cuerpo se formaron en el interior de una estrella y pudo pasar por otras. Una cantidad menor de elementos pesados se asocia a eventos estelares mucho más intensos. ¿Qué piensas acerca de las estrellas?

«Soy feo, pero estoy hecho de polvo de estrellas». (Imagen: Astronomía en tu Bolsillo).

Aquí es donde volvemos a la popular imagen con la frase «Soy feo, pero estoy hecho de polvo de estrellas». ¿Puede ser feo alguien que está hecho de materia estelar? Somos polvo de estrellas, eso es totalmente cierto, la otra parte queda a su criterio.

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