
La Tierra siempre está en movimiento, y las capas que conforman la corteza terrestre se mueven como parte del mecanismo que el planeta usa para regular el clima. Es necesario que se mueva para que pueda ser un mundo habitable, y si no lo hiciera, sus condiciones serían similares a las de otros planetas como Marte. Esto puede traer consecuencias, como grietas bajo suelo y cambios en el paisaje.
Este comportamiento no es nuevo: durante millones de años, las placas tectónicas de la Tierra han estado en movimiento. Aunque esto también ha traído algunos cambios importantes en los paisajes, en prácticamente todo el mundo. Y recientemente, un equipo de científicos descubrió otro importante cambio debido a estos movimientos: un desgarro en una placa tectónica.
Este desgarro se ubica en la Placa Arábiga, que está bajo el sureste de Irán. Si bien es un proceso natural del planeta, puede traer consecuencias para las poblaciones que viven por estas regiones. El estudio se publicó en la revista Nature Geoscience y describe con detalle qué es lo que encontraron los investigadores.
La Tierra se parte: detectan desgarro en una placa tectónica bajo Irán
Un equipo de investigadores de la Academia China de Ciencias descubrió que, bajo el suelo de Irán, se abren dos enormes grietas. Estas son la prueba de que la Placa Arábiga se está partiendo, y se debe a la diferente densidad de las rocas. Una parte de la placa se conoce como losa oceánica y fue parte del antiguo océano Neotetis.
Mientras que la roca basáltica que hay cerca es más pesada y delgada, además de que está siendo empujada debajo de una placa cercana, lo que se conoce como proceso de subducción. Y la otra parte de la placa es roca continental, que es más espesa pero menos densa. Cuando esta roca se empuja bajo tierra, por lo que forma montañas si encuentra resistencia. Esto es lo que está causando las rupturas.
El equipo buscó medir la actividad geológica en las profundidades del subsuelo, recurriendo a una red de estaciones de monitoreo sísmico para detectar las vibraciones que generaban los terremotos distantes. La velocidad de estas vibraciones cambia según la temperatura y la densidad de la roca, y gracias a esto, se pueden obtener imágenes de la actividad de las placas tectónicas.

Lo que encontraron los científicos
Entre 2017 y 2018, las grabaciones revelaron la existencia de dos desgarros: uno horizontal ubicado donde la zona de colisión de Zagros se encuentra con la zona de subducción de Makrán. Y otro de menor tamaño, vertical y más cerca de la superficie, junto a la fosa de Makrán. En el estudio, los científicos explican:
«Demostramos que en la zona de subducción de Makrán, la litosfera oceánica se ha subducido continuamente hasta profundidades de al menos 450 km, mientras que en la zona de colisión de Zagros, al oeste, la litosfera continental no se ha subducido a más de 300 km de profundidad, lo que ha dado lugar a la rotura y el desprendimiento de la placa en dirección este-sur».
También mencionan que encontraron otra grieta en la placa que podría haber empezado en la unión en la fosa de Makrán y el límite transformante. Este pudo haberse extendido hacia el sur conforme la placa sigue avanzando hacia el norte, y aunque esa última se debe al movimiento, es raro que se observe al mismo tiempo que las otras roturas.
Asimismo, explican que las fracturas han progresado durante millones de años y podría ser posible que se unan. Pero podrían surgir nuevos problemas y es que la fusión de las grietas podría afectar la actividad volcánica de la región. Además, hay posibilidades de que el magma caliente ya estén llenando algunos huecos causados por la fisura.