El síntoma que muchos pasan por alto y puede alertar sobre problemas en los riñones

Cuando se habla de daño renal, lo primero que se suele pensar es en la diálisis o la necesidad de un trasplante. Pero la realidad es que el daño en los riñones puede evolucionar sin presentar síntomas claros o que se consideren de gravedad. Por esta razón es que es importante no ignorar cualquier señal que ya no parezca normal.
Sobre todo, si se padecen enfermedades que aumentan el riesgo de daño en estos órganos. Como la diabetes, hipertensión, obesidad, enfermedades cardiovasculares o antecedentes familiares. En pacientes con estas enfermedades, una señal que casi siempre pasa desapercibida puede ser la que alerte de posible daño en los riñones. Se manifiesta a través de la orina.
La señal en la orina que podría indicar daño renal
La espuma en la orina puede aparecer debido a factores externos del cuerpo. Como la fuerza con la que se expulsa el líquido o por detergente residual. Por ello es que dicha característica pasa desapercibida, pero no es algo normal cuando, a pesar de no existir ninguno de los motivos anteriores, este desecho sigue siendo espumoso., visible y que no desaparece rápidamente.
La orina espumosa persistente puede ser una señal de daño renal temprano, especialmente en personas que padecen diabetes, hipertensión, obesidad o enfermedades cardiovasculares. Si bien es inofensivo que ocasionalmente la orina tenga esta característica, es importante acudir al especialista si la frecuencia aumenta.
Los riñones tienen la función principal de filtrar la sangre de manera continua para extraer toxinas, medicamentos y otros desechos. También son los encargados de regular los minerales y la presión arterial, entre otras funciones. Asimismo, son los que se encargan de retener los nutrientes y proteínas que el cuerpo necesita. Una de ellas es la albúmina.
La albúmina es una proteína que debe mantenerse en el torrente sanguíneo. Si las nefronas (los «mini-filtros») se dañan, parte de la albúmina puede pasar a la orina. Y así, ser la primera señal de que los riñones no están funcionando como deberían.

Diagnóstico y otras señales que se podrían presentar
La orina espumosa no sentencia por sí sola que los riñones hayan sufrido daño. Pero sí es una señal que se debe atender y comunicar a especialistas para que evalúe si existe algún deterioro en etapa temprana.
Como se mencionó, la espuma en la orina puede presentarse por otros factores, que también incluye deshidratación o efecto de medicamentos. Por eso solo es de cuidado cuando la aparición de espuma ya es frecuente sin causa aparente. En caso de que los análisis de sangre y orina indiquen que hay pérdida proteica persistente, se podría detectar daño renal temprano.
Otros síntomas que se relacionan con el daño renal son la hinchazón en tobillos, pies, manos, cara o alrededor de los ojos. Al igual que cansancio, náuseas, pérdida de apetito, picor persistente y piel seca. Aunque estos se presentan generalmente cuando el daño renal ya está más avanzado.
Lo más recomendable es no dejar avanzar el daño renal, y realizar chequeos constantes para descartar cualquier daño. Si se encuentra que la salud de los riñones está comprometida, un diagnóstico a tiempo previene problemas más graves en un futuro.
