Un estudio relaciona el olor del ombligo con señales de Parkinson y deterioro cognitivo leve

El cuerpo humano emite una gran variedad de compuestos orgánicos volátiles a través de la piel y el aliento. Esto crea firmas químicas que son completamente diferentes y es irrepetible en cada individuo, como el olor corporal. Es tan único y específico como las huellas dactilares.
El olor corporal sirve como una forma de comunicación química, identificación biológica esencial para la supervivencia, la reproducción y formación de vínculos con otras personas. Pero también podría ser un indicador de la salud de una persona.
No todo el cuerpo huele igual, algunas zonas concentran más el olor que otras, y las características del mismo pueden indicar una posible condición de salud. Una reciente investigación reveló que el olor del ombligo de una persona puede revelar información vinculada con ciertas enfermedades, como el Parkinson, el COVID-19 y hasta deterioro cognitivo leve.
El olor corporal como un indicador de salud
El ombligo, al igual que otras partes del cuerpo, tiene un olor específico. Y aunque parezca extraño, este parece contener información importante acerca de algunas enfermedades. Justo como lo demuestra un nuevo estudio publicado en la revista Scientific Reports.
En este estudio, se analizó el aire que rodea hisopos tomados del ombligo, la nariz y el oído de 24 personas. Se utilizó una técnica de espectroscopia por láser, mediante el cual se encontraron patrones químicos. El equipo pasó un hisopo estéril por el ombligo de los participantes durante 10 segundos
A su vez, estos patrones mostraron la capacidad de dividir a los participantes en cuatro grupos: personas sanas, pacientes con Parkinson, COVID-19 o deterioro cognitivo. El resultado que más llamó la atención de los investigadores fue el obtenido mediante el ombligo.
Los espectros obtenidos de los hisopos umbilicales mostraron diferencias claras entre las personas que padecían un deterioro cognitivo leve y quienes se encontraban sanas. Lo mismo sucedió con pacientes con Parkinson y COVID-19, aunque fueron menos definidos.

Una prueba que podría evolucionar el diagnóstico de algunos padecimientos
A pesar de que en el estudio se detectaron algunas señales vinculadas con el olor y ciertos padecimientos, es importante recalcar que este solo contó con pocos participantes. Además de que se concibió como una prueba de concepto, por lo que no es una prueba irrefutable de que se pueda diagnosticar cualquiera de las enfermedades mencionadas solo con oler el ombligo.
Sin embargo, lo que es real es que los resultados sugieren profundizar los vínculos entre el olor corporal y la presencia de Parkinson, deterioro cognitivo o COVID-19 en pacientes. Sobre todo, porque el Parkinson sí suele afectar los procesos metabólicos y la composición de algunas secreciones corporales.
Por el momento, no es posible detectar una enfermedad mediante el olor, pero sí abre la puerta hacia nuevos estudios de mayor magnitud. Los cuales podrían ayudar a que este hallazgo se convierta en una nueva herramienta médica de detección.
