Nuevo descubrimiento en tardígrados revela que son capaces de resistir altos niveles de radiación

La naturaleza nunca deja de sorprendernos, pues frecuentemente se están encontrando nuevos detalles de especies recién halladas y otras que, aunque ya se habían descubierto, siguen asombrando a los científicos debido a sus grandes habilidades o características.
Un ejemplo de ello son los tardígrados, o también conocidos como “osos de agua”. Se trata de animales microscópicos que poseen un tamaño muy pequeño, por lo que son diminutos y tienen una serie de características que los pone en ventaja a comparación de otros animales.
Los animales poseen cuerpos gordos y segmentados, con cabezas planas, lo que les da el nombre de osos de agua o cerditos de musgo.
Son animales acuáticos, y a pesar de su tamaño minúsculo, son increíblemente resistentes, siendo prueba de ello el que se les ha encontrado en entornos duros y hostiles, al grado de que ninguna especie, incluyendo la humana, podría sobrevivir a ellos.
Se les ha conocido a los osos de agua por ser animales resistentes no solo a ambientes hostiles, sino también a la radiación en niveles que serían irremediablemente letales para cualquier otra especie.
Y, recientemente, investigadores de China han estudiado a una nueva especie de tardígrado, el Hypsibius henanensis, la cual fue descubierta hace seis años. El estudio de esta especie dio como resultado que estos tardígrados poseen genes codificadores de proteínas, de los cuales el 30.2% (4436 genes) son exclusivos de estos organismos.
Entre estos genes se encuentran algunos que destacan por ser los probables involucrados en la asombrosa habilidad de los tardígrados para resistir la radiación, por lo que se trata de un descubrimiento que marca un gran avance en la comprensión de su pequeña biología.
Otra de sus habilidades, que es la criptobiosis (ocurre cuando se encuentran en entornos secos, y al estar a punto de morir deshidratados, se enrollan y gastan la menor cantidad de energía posible) es una de las características que más intriga a los científicos.
Su cuerpo es increíblemente pequeño: mide tan solo de 0.3 a 0.5 milímetros, por lo que solo se le puede ver con microscopio. Sin embargo, también es increíblemente fuerte: el tardígrado Hypsibius henanensis fue sometido a varias pruebas, entre la que se encontraba la prueba de ráfagas de radiación para observar cómo respondían.
Este proceso reveló tres mecanismos principales:
1.- Producción de betalaínas: un gen llamado DODA1, que se cree fue adquirido por bacterias, produce betalaínas, es decir, pigmentos que neutralizan moléculas dañinas causadas por la radiación.
2.- Reparación de ADN acelerada: la proteína TRID1, exclusiva de los tardígrados, acelera la reparación del ADN, lo que ayuda a reducir los efectos nocivos de la radiación en sus células.
3.- Proteínas de suministro de energía: las proteínas BCS1 y NDUFB8 aumentan la producción de energía celular, lo que permite que los osos de agua mantengan su funcionamiento bajo condiciones adversas.
Esto es lo que da más detalles acerca de cómo es que los tardígrados son capaces de sobrevivir a dosis de radiación de entre 3 mil y 5 mil grays, cantidades miles de veces más de las que soportan los humanos.
Esto quiere decir que las pequeñas especies han desarrollado un “superpoder” que podría tener grandes beneficios para la medicina y en la preparación de vuelos espaciales de larga duración.
Pero la radiación no es lo único que soportan, ya que son capaces de sobrevivir sin comida y sin agua durante años gracias a la criptobiosis, estado en el que los tardígrados se deshidratan hasta quedar con solo el 3% de agua, lo que reduce al máximo sus funciones vitales y sus necesidades de supervivencia.
En este estado, pueden soportar temperaturas de hasta -273°C o superar los 150°C, así como también resisten presiones extremas y sobreviven en el espacio exterior, además de que su forma de andar tiene mucho que ver con su capacidad de vivir durante periodos prolongados de tiempo, según se demuestra en el estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Science.
En un video de The Rockefeller University for Studies in Physics and Biology se puede observar el movimiento ondulante de esta pequeña especie.

Se descubrió que los tardígrados caminan sobre sus costillas para moverse con lentitud, lo que les permite mantener estabilidad y adaptarse a condiciones adversas.
Mientras que los investigadores concluyen: “la capacidad de los tardígrados para sobrevivir en las condiciones más duras continúa reformulando nuestro concepto de los límites de la vida animal en la Tierra”. Por lo que representan una gran luz dentro del área de medicina y la investigación espacial.
