Cómo proteger al cerebro de las consecuencias del estrés, según expertos de la UNAM

El tener varias tareas diarias del trabajo, la escuela y el hogar, sumado con la autoexigencia personal y familiar, terminan desencadenando situaciones de estrés, el cual puede provocar a su vez múltiples enfermedades que afectan nuestra vida diaria.
De acuerdo con información publicada por la UNAM, el estrés puede provocar enfermedades del corazón, aumento de peso, tensión muscular, problemas digestivos, ansiedad, depresión o insomnio, además de otras implicaciones en la salud física y mental.
La Dra. María Teresa Morales Guzmán, directora del Instituto de Neurobiología de la UNAM, menciona que el estrés causa una respuesta natural de nuestro cuerpo ante una situación de emergencia o de peligro, que a corto plazo es beneficiosa para el organismo, pero si se presenta de forma crónica puede tener efectos perjudiciales en el cerebro.
Esto es debido a que cuando estamos estresados intervienen varias partes del cerebro. Según la Dra. Alicia Castillo Martínez, de la Facultad de Medicina de la UNAM, las principales estructuras cerebrales involucradas ante situaciones de estrés son:
– El hipocampo, que nos ayuda a entender y a memorizar amenazas.
– El hipotálamo, que activa un sistema de alarma en el cuerpo;
– La amígdala y la corteza prefrontal, que nos permiten tomar decisiones asertivas o funcionales ante la amenaza percibida
– El locus coeruleus, que controla nuestra capacidad de concentración bajo estrés.
Además de las glándulas suprarrenales, que liberan la hormona del cortisol, que prepara el cuerpo para entrar en modo huida.
Por otro lado, el Dr. Diego Armando Coronel Manzo, de la Facultad de medicina, menciona que ante situaciones de estrés crónico, el cortisol puede rebasar su límite normal, lo que altera otros genes que afectan al sistema inmune y a estructuras del cerebro, que sumado a la mala alimentación o no dormir lo suficiente, puede ocasionar que se reduzca el flujo sanguíneo y el tamaño del hipocampo, la corteza prefrontal y la amígdala.

A corto plazo, podemos ver alteraciones en nuestra memoria, dificultades para concentrarnos, tomar decisiones o hacer planes de futuro.
De igual manera, la Dra. Morales menciona que el cortisol puede afectar muy gravemente al hipocampo, haciendo que la estructura cerebral se muera y ya no se puedan reemplazar, ocasionando la falta de memoria, aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, el deterioro de algunas funciones, como la digestión, el crecimiento y la reproducción.
Los tres especialistas recomiendan que para reducir el impacto del estrés en el cerebro hay que aplicar estas acciones en nuestra vida diaria:
– Aceptar que no podemos controlar o resolver todos los aspectos de la vida diaria.
– Planear de manera anticipada acciones futuras, pero sin caer en el exceso.
– Realizar actividades físicas y recreativas.
– Aprender técnicas de relajación.
– Dormir ocho horas.
– Tener una dieta saludable y equilibrada.
-Evitar comer en exceso, fumar, consumir alcohol o usar drogas.
De igual manera, mencionan que si una persona no es capaz de controlar el estrés, lo correcto es acudir con un especialista en salud mental, psiquiatra, psicólogo y personas que brinden apoyo emocional.
