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Científicos de la UNAM desarrollan órgano artificial capaz de realizar funciones fisiológicas humanas

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Créditos de imagen: iStock

El cuerpo humano es una máquina magnífica, que funciona de manera eficiente y perfecta, haciendo que todas las células, órganos y sistemas que lo conforman trabajen al mismo tiempo y en conjunto, manteniendo al organismo en un extraordinario equilibrio.

En este sentido, muchos científicos se han dedicado a desarrollar órganos artificiales tratando de imitar su grandioso funcionamiento, con el fin de poder realizar algunos experimentos y comprender como sucederían algunos procesos dentro del organismo, sin la necesidad de tener que dañar a personas o animales.

Como el estómago artificial, que fue desarrollado recientemente por científicos del Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología de la UNAM, que nos ha dejado impresionados con su capacidad de imitar de manera perfecta los movimientos del órgano humano.

Como tal, el estómago forma parte del aparato digestivo y se encuentra ubicado en el centro del abdomen superior. Este órgano es hueco y tiene forma de ‘J’; siendo su función principal ayudar digerir los alimentos que provienen de la boca y el esófago en forma de bolo mediante enzimas y jugos digestivos, que son muy ácidos.

Estos ácidos estomacales actúan en conjunto con el movimiento mecánico que ejercen las paredes del estómago, lo que hace posible que el bolo alimenticio se convierta en líquido espeso, llamado quimo, que después pasa al intestino delgado, en donde se absorben los nutrientes.

Los científicos de la UNAM, Gabriel Ascanio Gasca y Alberto Caballero Ruiz, creadores del estómago artificial, para poder recrear las funciones de este órgano se dieron a la tarea de diseñar y elaborar un dispositivo fabricado a base de resina que cuenta con membranas suaves de silicona que imitan las paredes gástricas del estómago, además de que puede ejercer flujos con presiones de 20 a 25 milímetros de mercurio.

Estas bajas presiones que se utilizan en este modelo artificial son muy similares a las que ejerce el estómago de forma natural en el organismo, es por ello, que no sentimos los movimientos de la digestión después de comer.

Créditos de imagen: Global UNAM

También cuenta con una cámara que suministra agua, jugos biliares y tiene movimientos de contracción y relajación, al igual que el movimiento de peristalsis de un estómago humano.

Otro aspecto importante es que su apariencia es translúcida, lo que nos permite ver como es el proceso de desintegración mecánica y química que sufren los alimentos y medicamentos en este órgano artificial.

El objetivo principal de este innovador órgano artificial es llevar a cabo procesos de degradación de productos nutricionales o productos farmacéuticos, que, de acuerdo con la farmacopea, se deben de desintegrar en menos de 20 minutos. Sin embargo, también ha sido probado con otros alimentos, como frutas o embutidos.

Por el momento, los investigadores están impresionados por los resultados y éxito de este estómago artificial y planean seguir trabajando para desarrollar el siguiente órgano implicado en la digestión de alimentos, el ‘duodeno’, que es en donde se absorben los nutrientes de los alimentos al interior del organismo.


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