Sigue esta sencilla guía para cultivar tomates Cherry en casa con poco espacio

Los vegetales o frutos que podamos cultivas en casa son una excelente opción, debido a que tenemos siempre disponible lo que hayamos cultivado, tendremos la seguridad de que están libres de químicos y, además, reducimos el gasto significativamente. Sin contar que es una buena forma de mantenernos ocupados mientras hacemos algo productivo.
En notas anteriores, te hemos enseñado a cultivar tus propios chiles manzanos, y en esta ocasión, te mostraremos cómo puedes cultivar tomates Cherry en casa, con poco espacio. Los tomates Cherry son similares a los tomates de tamaño regular, pero con un tamaño de 1 a 3 centímetros. Existen variedades donde el tomate es naranja, amarillo, verde y hasta negro, pero la más habitual es la variedad de color rojo. Son bastante utilizados en las dietas balanceadas, gracias a su frescura y a que son una grandiosa fuente de vitaminas y minerales, tales como la Vitamina A, C, fósforo, fibra y potasio.
Es muy sencillo cultivar estos deliciosos pequeños frutos, sólo es necesario mantenerlos en un lugar bastante soleado. Y para que puedas tenerlos en casa disponibles, te mostraremos la guía con la que podrás cultivar en casa tus tomates Cherry. Con los pasos que te enseñaremos a continuación y los cuidados correctos, tus tomates Cherry estarán listos en poco tiempo.

Siembra tus tomates Cherry en casa siguiendo esta práctica guía
1.- Lo primero que debes hacer es preparar las semillas y un semillero. Para este objetivo, prepara un sustrato hortícola común y humedece la tierra pulverizando el agua.
2.- Entierra las semillas a una profundidad de 5 milímetros, dejando una separación de 1 a 2 centímetros entre cada semilla. Después, vuelve a humedecer la tierra teniendo cuidado de no encharcar la tierra ni dejar las semillas al descubierto.
3.- Cubre el semillero con film transparente para que se mantenga la humedad. En los primeros días, observa a menudo el semillero y mantén la humedad pulverizando nuevamente cuando sea necesario, sin encharcar.
4.- Cuando veas que han salido las primeras hojas, retira el film y pon el semillero cerca de la ventana o en la terraza, para que reciba luz natural y riega cada 3 días.
5.- Cuando la planta tenga 10 centímetros, trasplántala a su ubicación definitiva, de preferencia, una maceta con buen drenaje de más de 10 centímetros de fondo.
6.- Añade abono orgánico y de preferencia entutora (coloca un palo para que la planta crezca adecuadamente). Para ello, solo clava en la tierra un palo del tamaño de unos palillos chinos y átala para que la planta quede bien fija.
Ahora, para que tus plantas prosperen, debes cuidar que se encuentren en un lugar donde la temperatura sea de más de 20°C, debido a que esta planta requiere de un clima cálido, por lo que debemos procurar que el ambiente no sea frío para que la planta no se eche a perder.
El riego es otro factor importante, debe ser moderado para evitar el encharcamiento y la pudrición de la planta, además de que se pueden generar hongos que la dañen. Lo ideal es que reciba de 1 a 2 litros cada dos días. Y también es importante que podes de manera regular y retires las hojas marchitas o dañadas.
