¿Cuánto tiempo más podrás vivir? Conoce el modelo matemático que puede calcularlo

En el vasto escenario de la vida en la Tierra, cada ser viviente tiene su propia historia temporal. Desde los diminutos insectos con apenas unas horas de existencia, hasta la sorprendente medusa Turritopsis dohrnii, que desafía el envejecimiento al regresar a su juventud, la diversidad en la duración de la vida es fascinante. ¿Pero cómo podemos entender cuánto tiempo nos queda?

En el corazón de esta pregunta se encuentra la Ley Gompertz-Makeham, una fórmula matemática que intenta arrojar luz sobre nuestra esperanza de vida. En el siglo XIX, el matemático Benjamin Gompertz formuló una idea que suena a sentido común: el riesgo de muerte aumenta a medida que envejecemos. A medida que los años avanzan, nuestras células pierden su vitalidad, y eventualmente, el cuerpo cede ante el paso del tiempo.

¿Cómo se realiza el cálculo?

La esencia de la Ley Gompertz-Makeham radica en la idea de que la probabilidad de morir no es estática; más bien, sigue un patrón predecible. Si tienes, digamos, 30 años, la probabilidad de fallecer en el próximo año es ínfima, posiblemente una entre miles. Sin embargo, a medida que te aproximas a los 40, esta probabilidad aumenta. Y así sucesivamente. Cada ocho años aproximadamente, esa probabilidad se duplica. Es como si existiera un reloj interno que avanza en pasos calculados.

Este concepto no solo tiene aplicaciones matemáticas intrigantes, sino que también tiene implicaciones prácticas. Las compañías de seguros utilizan esta ley para evaluar el riesgo y establecer tarifas para las pólizas de vida. Pero más allá de los negocios, esta fórmula encuentra su lugar en el mundo de la investigación científica y social.

Sin embargo, la historia no termina aquí. Entra en escena William Makeham, quien en 1860 expandió el modelo de Gompertz. Makeham introdujo un factor crucial en la ecuación: el azar. Reconoció que, independientemente de nuestra edad o condición física, la muerte también puede ser resultado del impredecible juego de las circunstancias. Una enfermedad, un accidente, eventos fortuitos que pueden cambiar el curso de nuestro reloj biológico.

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Esta combinación de envejecimiento y aleatoriedad forma la base de la Ley Gompertz-Makeham que conocemos hoy. No es solo una herramienta de cálculo, sino una ventana hacia la comprensión de nuestra propia fragilidad y resistencia. Es una fórmula que conecta a matemáticos con biólogos, a actuarios con sociólogos, a expertos en seguros con investigadores del envejecimiento.

Es importante destacar que, a pesar de la prometedora precisión de esta fórmula, la vida es un viaje individual y singular. Si bien la ley puede arrojar estimaciones estadísticas, no puede capturar la plenitud de nuestras experiencias ni predecir las vueltas que dará nuestro camino.

En última instancia, la Ley Gompertz-Makeham nos recuerda que la vida es un tesoro fugaz y valioso. Es un recordatorio de que cada día importa y que nuestras decisiones y experiencias están tejidas en el tapiz de nuestra existencia. Mientras los matemáticos continúan desentrañando los secretos de esta ecuación de la vida, todos estamos invitados a vivir cada momento con plenitud y gratitud, sin importar cuántos años pueda arrojar la fórmula.

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Luis Arana

Químico de profesión, ama la bioquímica y los procesos metabólicos. Fiel amante de la poesía.