Japón verterá el agua radiactiva de la central nuclear de Fukushima al océano

Hace unos años, más específicamente, el 11 de marzo de 2011, Japón sufrió uno de los desastres naturales y nucleares más grandes en toda su historia desde las guerras mundiales.
Durante la tarde del día ya mencionado, un terremoto tuvo epicentro en el mar, a tan solo 372 km de Tokio, Japón, sacudiendo la ciudad y sus alrededores.
Pero, por si no fuera poco, este mismo desastre natural causo un tsunami de una ola con elevación de 14 metros aproximadamente, este poderoso evento natural arrasó con muchas de las ciudades costeras de Japón, llegando a causar estragos en varios de los 54 reactores nucleares con los que contaba este país, dando pie a lo que pudo haber sido un desastre de proporciones colosales.
Las plantas nucleares de Fukushima Dini y Fukushima Daiichi se dañaron permanentemente, dejándolas sin funcionamiento, pero dejando un rastro de desastres a su paso.
Incluso hoy en día siguen muriendo personal de estas plantas por el cáncer provocado por la radiación de estas plantas, y no solo eso, las plantas ya mencionadas fuera de funcionamiento aún albergan aguas contaminadas con desechos radioactivos, muy peligrosas para enviarla para consumo humano y muy inestable para esparcirla en otras aguas limpias.
En la actualidad, después de más de una década de este desastre nuclear, aún se encuentra en discusión internacional el cómo se tratarán estas aguas radioactivas para evitar el menor daño ambiental y humano posible.
Japón declara que ya ha comenzado a tratar las aguas para filtrar la mayor cantidad de residuos dañinos y aumentar la posibilidad de que el Organismo Internacional de Energía Atómica mejor conocida como OIEA, ceda un permiso para que esta agua infectada pueda ser liberada en el mar, cosa que tiene en descontento a más de un país, a varias organizaciones privadas y a varios sindicatos.

Tras varios años de revisión, la OIEA ha concluido que Japón recibirá un permiso en el que se dicta que estas aguas pueden ser liberadas a mar abierto, siempre y cuando cumplan con las normas de seguridad mundiales.
Por su parte, el gobierno de Japón asegura que los planes de desmantelamiento de la central de Fukushima y el tratamiento de las aguas radioactivas residuales son compatibles con las exigencias de las autoridades mundiales.
El tratamiento de estas aguas, en palabras generales, se efectuará con un muy cuidadoso filtrado, en donde se busca remover del líquido todo residuo radioactivo, a excepción del Titrio, un isotopo de hidrógeno radioactivo, el cual ese en extremo difícil de separar del agua.
La solución aprobada por organismos mundiales fue que esta agua será poco a poco diluida con agua de mar hasta alcanzar niveles aceptables para poder ser vertida de nuevo al Pacífico.
Muchos están en desacuerdo con esta acción, algunos otros ven en el panorama que este desastre en de suma dificultad para poder resolverlo. Este desastre incluso pudo alcanzar niveles a los que pudimos ver en Chernobyl.
