¿Cuál es el uso correcto de los puntos suspensivos? Consejos clave de la RAE

Los puntos suspensivos son un signo de puntuación formado por tres puntos consecutivos (…) -y solo tres-, llamado así porque entre sus usos principales está el de dejar en suspenso el discurso. De acuerdo con la Real Academia Española (RAE), este signo debe escribirse siempre pegado a la palabra o el signo que los precede, y separados por un espacio de la palabra o el signo que los sigue; pero si lo que sigue a los puntos suspensivos es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos. Puede sonar un poco confuso, así que mejor vamos a desglosar cada detalle para poder entender mejor, ¡sigue leyendo para aprender más!
¿Cuándo debo hacer uso de los puntos suspensivos?
Los puntos suspensivos a menudo plantean dudas en cuando a su uso, pues hay varias consideraciones para tener en cuenta. A continuación, vamos a ver cuándo usar los puntos suspensivos, tal y como indica el Diccionario panhispánico de dudas (DPD):
1. Para indicar la existencia en el discurso de una pausa transitoria que expresa duda, temor, vacilación o suspense:
- No sé si ir o si no ir… No sé qué hacer.
- Te llaman del hospital… Espero que sean buenas noticias.
- Quería preguntarte… No sé…, bueno…, que si quieres ir conmigo a la fiesta.
- Si yo te contara…
2. Para señalar la interrupción voluntaria de un discurso cuyo final se da por conocido o sobrentendido por el interlocutor:
- A pesar de que prepararon cuidadosamente la expedición, llevaron materiales de primera y guías muy experimentados… Bueno, ya sabes cómo acabó la cosa.
- Y en mitad de la fiesta, se subió a una mesa y comenzó a recitar: «Con diez cañones por banda…».
- Es especialmente frecuente este uso cuando se reproduce un refrán o un fragmento literario de sobra conocido: Más vale pájaro en mano…, así que dámelo ahora mismo.
3. Para evitar repetir la cita completa del título largo de una obra que debe volver a mencionarse:
- La obra Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos, de Rafael Alberti, está llena de grandes aciertos. Los versos de Yo era un tonto… contienen algunos de los mejores hallazgos expresivos del autor.
4. Para insinuar, evitando su reproducción, expresiones o palabras malsonantes o inconvenientes:
- ¡Qué hijo de… está hecho! A veces se colocan tras la letra inicial del término que se insinúa: Vete a la m… No te aguanto más.
5. Cuando, por cualquier otro motivo, se desea dejar el enunciado incompleto y en suspenso:
- Fue todo muy violento, estuvo muy desagradable… No quiero seguir hablando de ello.
6. Sin valor de interrupción del discurso, sino con intención enfática o expresiva, para alargar entonativamente un texto:
- Ser… o no ser… Esa es la cuestión.
7. Al final de enumeraciones abiertas o incompletas, con el mismo valor que la palabra etcétera o su abreviatura: Puedes hacer lo que quieras: leer, ver la televisión, oír música… Debe evitarse, por redundante, la aparición conjunta de ambos elementos:
- Puedes hacer lo que quieras: leer, ver la televisión, oír música…, etc.
- Puedes hacer lo que quieras: leer, ver la televisión, oír música, etcétera…
