El telescopio Hubble consigue un retrato excepcional: un grupo de supergigantes rojas

El telescopio Hubble acaba de capturar un cúmulo abierto con un grupo de supergigantes rojas en su centro. (Crédito de la imagen: NASA, ESA y G. Gilmore (Universidad de Cambridge); Procesado: Gladys Kober (NASA/Universidad Católica de América)).

El telescopio espacial Hubble obtuvo recientemente un retrato excepcional. Se trata de un cúmulo estelar abierto conocido como NGC 2002 que se sitúa a unos 160.000 años luz de la Tierra, en la Gran Nube de Magallanes. NGC 2002 tiene un diámetro de unos 30 años luz y 18 millones de años, considerando que las estrellas pueden durar miles de millones de años, es un cúmulo relativamente joven.

La Gran Nube de Magallanes es una galaxia satélite de la Vía Láctea que contiene numerosas regiones de formación estelar. De acuerdo con los colaboradores de la NASA, las Nubes de Magallanes Grande y Pequeña (LMC, SMC) son ricas en cúmulos estelares jóvenes, lo que las convierte en laboratorios ideales para estudiar la formación y evolución estelar.

Un punto a favor de LMC y la SMC no es solo el hecho de que son los únicos sistemas que contienen cúmulos estelares en todas las etapas de evolución, sino que también encuentran lo suficientemente cerca de la Tierra como para ser estudiados a detalle. Gracias a su cercanía, es posible distinguir y estudiar estrellas individuales usando el Hubble.

NGC 2002 es un cúmulo abierto, no es lo mismo que un cúmulo globular. Los cúmulos globulares son agrupaciones estables, fuertemente ligadas por la gravedad, de decenas de miles a millones de estrellas que se encuentran en una gran variedad de galaxias. Por su parte, los cúmulos abiertos contienen entre unas pocas docenas y unos pocos miles de estrellas, todas formadas a partir de la misma nube inicial de gas y polvo.

Los colaboradores de la agencia explicaron en un comunicado anterior que «A diferencia de los cúmulos globulares -sus primos más antiguos, más densos y más apretados-, los cúmulos abiertos son más fáciles de estudiar, ya que los astrónomos pueden distinguir más fácilmente entre las estrellas individuales. Sus estrellas pueden ser viejas o jóvenes, y pueden dispersarse después de algunos millones de años en las galaxias espirales o irregulares donde nacen».

Una diferencia importante en el estudio de estos es que las estrellas individuales de un cúmulo abierto suelen poder observarse, mientras que las de un cúmulo globular -el otro tipo principal de cúmulo- suelen ser demasiado densas para distinguirlas incluso con telescopios potentes. Los investigadores utilizaron la alta resolución y sensibilidad del Hubble a la hora de distinguir estrellas individuales para estudiar NGC 2002.

Cuando una estrella similar a nuestro Sol a consumido todo su combustible de hidrógeno empieza a utilizar el helio de su núcleo expandiéndose y formándose una gigante roja. Curiosamente, en el centro de NGC 2002 son visibles cinco supergigantes rojas, que son estrellas físicamente masivas, pero más frías que están fusionando helio tras agotar su combustible de hidrógeno. Después de también agotar el helio de su núcleo esta vuelve a contraerse, aumenta su densidad y se enfría creando materiales más pesados (una enana blanca).

«Quizá el dato más importante sobre los cúmulos estelares revelado por el Hubble es que los cúmulos pueden contener varias generaciones de estrellas, lo que los hace mucho más complejos de lo que se pensaba. Dado que es probable que las estrellas de un cúmulo se formen a partir de la misma nube de gas y polvo, el descubrimiento de distintas edades estelares dentro de un mismo cúmulo puede alterar radicalmente nuestra comprensión de la formación estelar», dice la NASA. «Las futuras observaciones del Hubble ampliarán nuestros conocimientos sobre los cúmulos estelares y nos ayudarán a comprender la complejidad, la belleza y el misterio que aún encierran las estrellas que iluminan nuestro universo».

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