Hallan el corazón más antiguo del mundo en un pez prehistórico

Intentar armar la historia de nuestro pasado por medio de restos fósiles es una tarea que los paleontólogos creen fundamental para poder comprender los procesos biológicos que han provocado las extinciones masivas, así como, descifrar los secretos evolutivos de nuestros antepasados.

Cada nuevo descubrimiento que ha quedado al descubrimiento por erosión, fallas, temblores o construcciones, ayuda a los científicos a poner piezas en el rompecabezas de la historia de vida en la Tierra.

Es así como la biología acaba de sorprender nuevamente al mundo con el fascinante descubrimiento de lo que, hasta ahora, es el corazón más antiguo del que se tenga registro y data de 380 millones de años que, de acuerdo a los científicos, quedo preservado dentro de un pez fosilizado.

El suceso tuvo lugar en Australia, donde los investigadores hallaron el corazón dentro de un pez vertebrado. El órgano tridimensional se encontraba junto al estómago, hígado e intestino de un placodermo.

Este corazón acaba de desplazar el lugar del fósil encontrado en Brasil, siendo nada más y nada menos que 250 millones de años más antiguo, de acuerdo a lo comunicado por la Universidad de Curtin, Australia.

La especie del extinto pez es conocida como gogonasus y aseguran que este descubrimiento marca una brecha evolutiva fundamental en la aparición del órgano que se encarga del bombeo de sangre y es característica su presencia en los animales que cuentan con columna vertebral, como el ser humano.

El estudio de este asombroso descubrimiento fue publicado en la prestigiosa revista Science. La investigación reveló interesantes datos anatómicos sobre la posición del corazón, que se posicionaba más cercar de la boca y branquias, a una altura similar a la de los tiburones que se encuentran en la actualidad.

«Estábamos agrupados alrededor de la computadora y reconocimos que había un corazón y casi no podíamos creerlo. Fue increíblemente emocionante», fueron las palabras expresadas por la científica y profesora Kate Trinajstic de la Universidad de Curtin en Perth, en un comunicado para la BBC.

El órgano se encontraba perfectamente conservado estructuralmente hablando, siendo posible la identificación de tejidos blandos, además de estar en forma tridimensional (3D).

La doctora Kate quien encabeza el estudio no dudo en pronunciarse en sus redes sociales, emitiendo  en un comunicado, «como paleontóloga que ha estudiado los fósiles durante más de 20 años, me ha sorprendido mucho encontrar un corazón en 3D y bellamente conservado en un ancestro de 380 millones de años».

Para poder analizar de una manera más precisa el fósil, se utilizó una técnica de rayos X y de rayo de neutrones, dónde se obtuvo que el corazón tenía una forma muy similar a una “s” y contaba con 2 cámaras, la más pequeña situada en la parte superior de la más grande.

Dentro de los órganos que también se encontraban presentes, se encontraba un pronunciado hígado. En la actualidad, esta es una característica con la que cuentan los tiburones y les permite tener una mejor flotabilidad, pero se desconoce si tenía la misma función.

Se creé que este extinto pez carecía de pulmones, órganos que posiblemente se desarrollaron, evolutivamente hablando, más tarde.

Este descubrimiento marca una pauta en la evolución de los vertebrados que contaban con mandíbula, de aquellos que no.

Más información en: Science.

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