Nuevo fármaco logra la remisión sostenida de la hepatitis B sin necesidad de medicamentos

La hepatitis B es una de las enfermedades virales que afecta a millones de personas en el mundo. Cerca de 254 millones de individuos son diagnosticados con este padecimiento, y es la principal causante del 83% de muertes relacionadas con los tres tipos de hepatitis.
La hepatitis B puede ser aguda o crónica: cuando es una infección aguda, suele quitarse sola. Pero en caso contrario, se requiere de tratamiento para frenar el daño al hígado. Sin embargo, no tiene cura, por lo que solo se controla mediante medicamentos antivirales.
En su forma crónica, esta enfermedad aumenta el riesgo de padecer insuficiencia hepática, cáncer de hígado y cirrosis. Por lo que es importante tratarla tempranamente para evitar complicaciones.
Pero, un innovador avance podría cambiar la forma en la que se trata esta enfermedad. Ya que permitiría que los pacientes suspendan el tratamiento sin mostrar señales del virus. A esto se le conoce como una «cura funcional». De acuerdo con estudios recientes, demostró una alta eficacia en pacientes que recibieron el fármaco experimental.
Desarrollan un fármaco para tratar la hepatitis B
Se realizaron varios estudios, de los cuales, dos internacionales demostraron que cerca de 1 de cada 5 pacientes que recibieron el fármaco experimental presentaron una reducción en sus virus. El nivel que se logró era lo suficientemente bajo como para que su sistema inmunitario.
El autor principal del estudio, publicado en la revista New England Journal of Medicine, reveló: «El tratamiento estándar actual para la hepatitis B crónica supone una gran carga para los pacientes y los sistemas sanitarios, y rara vez ofrece una cura funcional».
«Dado que las directrices recientes priorizan ahora la cura funcional, estos nuevos datos podrían representar un avance importante. Combinado con mejores pruebas y diagnósticos, esta innovación tiene el potencial de mejorar la vida de millones de personas que viven con hepatitis B crónica».
El fármaco en cuestión lleva por nombre bepirovirsen y fue desarrollado por GSK e Ionis Pharmaceuticals. Actualmente, se encuentra bajo revisión por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). La respuesta de la administración podría llegar próximamente en octubre.

Resultados de los ensayos
Los estudios incluyeron a 1838 pacientes, los cuales estaban designados a recibir una inyección de bepirovirsen o una inyección simulada semanal durante seis meses, además de sus pastillas habituales. En caso de que, después del tiempo estipulado, el virus fuera indetectable tras suspender las inyecciones, también podían dejar las pastillas.
Aproximadamente un 20% de los pacientes que recibieron el bepi, el virus permaneció indetectable durante seis meses más después de que se suspendiera todo el tratamiento. Contrario a lo sucedido con los pacientes que recibieron la inyección simulada, quienes no lograron ningún avance.
Sin embargo, aún se sigue investigando porqué solo unas personas responden. Y también, GSK siguió a un pequeño número de pacientes de estudios en etapas anteriores. Encontró que la mayoría continuaba mejorando hasta 3 años después, pudiendo ser un tratamiento de larga duración.
Entre los efectos secundarios que se presentaron con el uso de este medicamento se encuentra el enrojecimiento o dolor leves en el sitio de la inyección. Así como el aumento temporal de enzimas que pueden indicar estrés hepático.
No obstante, es importante recalcar que los ensayos no incluyeron a pacientes con cirrosis, niveles altos de proteína S u otros factores que compliquen el cuadro.
