El consumo de estos alimentos acelera el deterioro cognitivo, según un estudio

Un estudio publicado recientemente en la revista Neurology reveló que las personas que comen cantidades elevadas de alimentos ultraprocesados pueden presentar una tasa más rápida de deterioro cognitivo y, por lo tanto, tienen un mayor riesgo de desarrollar demencia.

¿A qué nos referimos con alimentos ultraprocesados?

Para dar una definición, podemos decir que los alimentos ultraprocesados (UPF) son todos aquellos productos que carecen de ser naturales y cuya producción en realidad consiste en formulaciones de varias sustancias extraídas o derivadas de alimentos, que, además del elevado contenido de sal, azúcar, grasas y sodio, incluyen ingredientes no utilizadas de manera natural, en particular, saborizantes, colorantes, edulcorantes, emulsionantes y otros aditivos, además son bajos en proteínas y fibra.

Ejemplos de ellos:

  • Refrescos, jugos, leches saborizadas
  • Galletas
  • Pan, especialmente el blanco
  • Pizza
  • Papas fritas comerciales
  • Helados
  • Salchichas
  • Embutidos
  • Cereales saborizados y endulzados
  • Mayonesa, mermelada, margarina
  • Pasteles
  • Aderezos
  • Snacks salados o dulces
  • Chocolates y caramelos
  • Barras “energizantes”

¿Cómo se determinó tal asociación en el estudio?

Un grupo de investigadores se dio a la tarea de evaluar los datos de 72,083 individuos con una edad de 55 años o más y que no padecían demencia al inicio del estudio. La información se tomó de la gran base de datos del Biobanco del Reino Unido.

En los participantes se realizó un seguimiento durante un promedio de 10 años, en este lapso se evaluó la cantidad de alimentos ultraprocesados consumidos en su dieta diaria, así como la aparición de demencia; al finalizar el estudio un total de 518 personas fueron diagnosticadas con este trastorno. Para determinar si existía una relación entre estos factores aplicaron diversos análisis estadísticos.

Los hallazgos revelaron que para el grupo de individuos con una ingesta baja de UPF (que correspondía al 9% de la dieta diaria), 105 personas de un total de 18,021 desarrollaron demencia, por su parte, las personas con una ingesta más elevada de UPF, correspondiente al 28% de la ingesta diaria, 150 individuos de 18,021 fueron diagnosticados con dicho trastorno.

Asimismo, después de realizar los análisis estadísticos y tomar en cuenta todos los factores (además del consumo de UPF) que pueden aumentar el riesgo de demencia, determinaron que por cada 10% de aumento en la ingesta diaria de alimentos y bebidas UPF, las personas tenían un 25% mayor riesgo de desarrollar demencia.

En contra parte, se estimó que si una persona remplazará dicho 10% del consumo de alimentos UPF en la dieta con una proporción equivalente de alimentos sin procesar o mínimamente procesados, disminuiría en un 19% el riesgo de padecer demencia.

Es muy probable que muchos sepamos que este no es el primer efecto nocivo sobre la salud que se asocia al consumo de UPF. Se sabe muy bien que, debido a su composición, los alimentos y bebidas UPF son obesogénicos, lo que quiere decir que favorecen el desarrollo de obesidad, a su vez, esto contribuye al aumento en la incidencia de diabetes tipo 2 y algunas otras enfermedades crónicas, como la hipertensión y el cáncer, además, otros estudios han demostrado resultados adversos para la salud mental, referente a la depresión.

De este modo, limitar el consumo de estos alimentos es una gran estrategia para prevenir el desarrollo de distintas enfermedades.

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