Científicos descubrieron diferencias en los ojos que pueden ayudar a diagnosticar autismo y TDAH

¿Qué nos pueden decir nuestros ojos acerca de nuestra salud o nuestro cerebro? Según una nueva investigación publicada recientemente en la revista Frontiers in Neuroscience, hay señales en los ojos que pueden ayudar a detectar y diferenciar ciertos trastornos del neurodesarrollo, a saber, Trastorno del Espectro Autista (TEA) y Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

El TEA y el TDAH son los principales

trastornos del neurodesarrollo diagnosticados en la primera infancia (0-6 años) y, una gran dificultad que se encuentra en la clínica es acerca de su diagnóstico, ya que no se cuenta con una prueba específica, como un análisis de sangre, para detectarlos.

Normalmente se basa en distintos tipos de estudios que evalúan el comportamiento y el desarrollo, y muchas de las veces resulta difícil o tardado realizar un diagnóstico adecuado. Además de esto, el TEA y TDAH pueden llegar a compartir signos que dificulta su diferenciación.

Nos indica el Manual MSD que «muchos signos de TDAH expresados durante los años preescolares también podrían indicar problemas de comunicación que pueden aparecer en otros trastornos del desarrollo (como TEA) o en ciertos trastornos de aprendizaje, ansiedad, depresión o conductuales».

Por su parte, los CDC describen que «los TEA, a veces, pueden detectarse a los 18 meses de edad o antes; hacia los dos años, el diagnóstico de un profesional con experiencia se puede considerar confiable. Sin embargo, muchos niños no reciben un diagnóstico definitivo hasta que tienen más edad. Algunas personas no reciben un diagnóstico hasta que son adolescentes o adultas».

De esta manera, encontrar una prueba específica que contribuya para dar un diagnóstico oportuno podría contribuir a que los individuos con estas condiciones reciban la terapia adecuada para mejorar su desarrollo y calidad de vida.

Ahora parece que ciertas señales en los ojos pueden ser una alternativa confiable, te explicamos esto a continuación.

¿Cómo es que los ojos pueden dar una señal para diagnosticar y diferenciar estos trastornos?

Específicamente la señal se basa medir la actividad eléctrica de la retina en respuesta a la luz. La retina es la capa más interna de nuestro ojo y es sensible a la luz, su función es transformar la luz que recibe, en un impulso nervioso que viaja hasta el cerebro a través del nervio óptico, y se convierte en las imágenes que percibimos.

Para explorar cómo son las señales en la retina en respuesta a los estímulos de luz se utiliza un electrorretinograma (ERG), una técnica no invasiva que se aplica comúnmente para diagnosticar enfermedades degenerativas hereditarias de la retina.

En el estudio las exploraciones se realizaron en 55 personas con TEA, 15 con TDAH y 156 de control y se encontró que hubo diferencias significativas entre los grupos. De esta manera, los investigadores determinaron de manera significativa que los niños con TDAH mostraron una energía ERG más alta, mientras que los niños con TEA mostraron menos energía ERG.

¿Cómo puede ser esto posible?

Sabemos de manera general que el cerebro de las personas con estas condiciones tiene ciertas diferencias, específicamente varias redes neuronales funcionan de manera distinta.

De esta manera, dado que la retina cuenta con sus propias redes neuronales conectadas al cerebro, entonces se puede detectar las diferentes conectividades en los ojos, reflejando, al menos en cierta parte, lo que sucede en el cerebro.

«Las señales de la retina tienen nervios específicos que las generan, por lo que si podemos identificar estas diferencias y localizarlas en vías específicas que usan diferentes señales químicas que también se usan en el cerebro, entonces podemos mostrar diferencias claras para los niños con TDAH y ASD y potencialmente otras condiciones del neurodesarrollo», indica el investigador principal del estudio, el Dr. Paul Constable en un informe.

«Este estudio ofrece evidencia preliminar de cambios neurofisiológicos que no solo diferencian tanto el TDAH como el TEA de los niños con un desarrollo típico, sino también evidencia que se pueden distinguir entre sí en función de las características de ERG»

Finalmente, es importante aclarar que por ahora la detección de las señales eléctricas de la retina se mantiene como un potencial biomarcador que se espera contribuya a diagnosticar estos trastornos del neurodesarrollo de manera más eficaz en un futuro.

Aún resta realizar más investigación para establecer de mejor manera las diferencias entre las señales eléctricas aquí planteadas y los investigadores creen que han observado hasta ahora que están al borde de algo sorprendente.

El estudio completo lo puedes consultar en: Frontiers in Neuroscience

 

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