No es imaginación tuya, el frío nos hace orinar más y esta es la razón

Es una experiencia universal el incremento en las ganas de orinar cuando hace frio; durante las temporadas invernales es muy común que esta sensación aparezca con mayor frecuenta y nos obligue asistir al baño repetidas veces. Esto es un efecto completamente normal y aquí te explicamos las razones de porqué sucede esto.
¿Cómo es que el frio propicia que las ganas de orinar se incrementen? Se puede decir que esto se debe a dos cuestiones, en primera instancia, nuestro estado de hidratación puede tener ciertas variaciones importantes durante las temporadas invernales.
Aunque existen biomarcadores en sangre y en orina que, tras analizarse en el laboratorio, tienen la facultad de determinar si estás bien hidratado (euhidratación), en realidad otros parámetros más convencionales como la sed o la frecuencia de micción también pueden ser una señal de la cantidad de agua que se encuentra en nuestro cuerpo.
En este sentido, recordemos que el principal objetivo de nuestro sistema es mantenerse en equilibrio mediante diferentes procesos de autorregulación, efecto al cual se le denomina homeostasis. Así, durante los días soleados de verano, nuestro cuerpo se somete a altas temperaturas ambientales y, frente a esto, con la finalidad de regular nuestra temperatura corporal, comenzamos a sudar, lo que implica una pérdida de agua que, en casos extremos, nos puede llevar a la deshidratación.
De esta manera, en estas épocas de calor, nuestros riñones, con la finalidad de evitar una deshidratación, hacen que tu cuerpo conserve agua al reducir la cantidad de orina que forman, tal como explican investigadores de la Universidad de Arkansas, aunque esto también depende de la cantidad de agua que estemos tomando durante el día.
En el caso contrario, durante las épocas de frio, nuestra actividad y pérdida de agua mediante la sudoración es menor y hay mayor cantidad de líquido disponible para excretar, así, «sus riñones lo perciben y forman más orina».
El segundo elemento que, de hecho, se considera el principal contribuyente del aumento en la frecuencia de micción durante temporadas invernales, es lo que se conoce como “diuresis inducida por el frío”. Esto igualmente es un fenómeno derivado de la homeostasis, pero, en este caso, el objetivo es conservar el calor del cuerpo y proteger nuestros órganos de los efectos del frio extremo.
Para esto, tal como nos describe Arkansas Urology, «cuando su cuerpo comienza a reaccionar ante un descenso de la temperatura, se contraen los vasos sanguíneos para reducir el flujo de sangre a la piel y mantener el calor alrededor de los órganos internos», de esta manera, existe la misma cantidad de sangre pero fluye en un espacio menor, lo que conduce a que se tenga una mayor presión arterial.
Ante esto, una vez más, nuestros riñones actúan con la finalidad de regular dicho aumento de presión. Para ello, necesitan reducir el volumen sangre y lo realizan aumentando su tasa de filtración de sangre y eliminado el exceso de líquido a través de la orina, incrementado con ello nuestras ganas de orinar.
