¿Por qué se piensa que los perros pueden ser la causa de la misteriosa enfermedad hepática infantil?

Como sabemos, a partir del mes de abril la Organización Mundial de la Salud hizo pública la información de que una enfermedad hepática aguda de origen desconocido se estaba extendiendo en niños de algunos países de Europa y Estados Unidos; para el 21 de abril del 2022 se estimaban 169 casos, la primer muerte de un paciente y el requerimiento de trasplante de hígado en aproximadamente el 10% de la población afectada.

Ante esto, la OMS emitió una alerta de vigilancia epidemiológica para los estados miembros del organismo, a los cuales se les pidió que hicieran lo posible por identificar, investigar y notificar cualquier caso posible cuyas características coincidieran con las detectadas para la hepatitis aguda grave infantil de origen desconocido. Esto debido a la probabilidad de que la propagación continuará y llegará a otros países, así como, con la esperanza de recabar el mayor número de información que les permitiría determinar la causa.

Actualmente la enfermedad se ha expandido, aunque con cifras significativamente bajas, en México, por ejemplo, ya se han reportado los primeros cuatro casos y, en cuanto al origen, últimamente ha circulado por distintos medios que los perros pueden ser la causa de esta afección, pero ¿Por qué ha surgido esto?

Pues bien, para empezar el “misterio” de esta enfermedad radica justamente en que se desconoce su origen. Las patologías hepáticas en niños normalmente son causadas por virus, en la mayoría de los casos, por los virus de hepatitis A, B, C, D y E, sin embargo, al realizar las evaluaciones pertinentes en los pacientes, se determinó que ninguno mostraba evidencia de este tipo de infección ni una característica persistente que pudiera explicar las causas.

Lo único que se encontró es que en una población de niños afectados se detectó adenovirus tipo 41, sin embargo, no fue un dato consistente en todos los individuos enfermos, además, se reconoce que este tipo de virus presenta un cuadro clínico que se limita a infecciones en el tracto respiratorio y digestivo sin ninguna evolución a hepatitis aguda grave, por lo tanto, la información no es concluyente.

Además, la OMS especificó que «Las hipótesis relacionadas con los efectos secundarios de las vacunas contra la COVID-19 actualmente no se respaldan, ya que la gran mayoría de los niños afectados no recibieron la vacuna contra la COVID-19».

Bajo este panorama, las autoridades sanitarias se han propuesto hacer evaluaciones de las distintas variables que podrían coincidir en todos los pacientes y que potencialmente podría explicar el enigma del origen de esta enfermedad con lo cual se podrían planear acciones de control y prevención. Así, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido emitió un documento informativo recientemente, que puedes consultar a continuación: Investigación sobre hepatitis aguda de etiología desconocida en niños en Inglaterra.

En él indicaron que la exposición a perros en niños podría ser una posible factor de importancia a tomar en cuenta, describiendo que «se ha encontrado un número relativamente alto de familias propietarias de perros u otras exposiciones a perros en los casos», estimando que, un 70% de los pacientes cumple con este hecho. «Se está explorando la importancia de este hallazgo», enunciaron.

De esta manera, es sumamente relevante aclarar que tal exposición es simplemente una de las muchas variables que actualmente se están estudiando, es de importancia para los investigadores cualquier posible asociación, sí, no obstante, esto no implica ni afirma ningún hecho; para hacerlo, se requiere evaluar minuciosamente y, de hecho, podría no representar ningún riesgo.

Por ahora, el origen de la enfermedad sigue sin encontrarse, los casos se han estado expandiendo a escala baja y se mantiene la vigilancia e investigación epidemiológica.

 

 

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