¡Es real!, tus hijos adolescentes te ignoran debido a que su cerebro se desconecta naturalmente de la voz de sus padres

La adolescencia, por naturaleza, es una etapa realmente compleja del desarrollo del ser humano que se caracteriza, a grandes rasgos, por una serie de intensos cambios físicos, psicológicos y conductuales que son muy distinguidos. Este periodo tan dinámico viene acompañado de ciertos comportamientos muy peculiares que califica a los individuos, en la mayoría de los casos, como “rebeldes”. En realidad, esto no es más que la transformación gradual en su esfera psicosocial que los guía a seguir una mayor independencia e identidad con menos interés por los padres y mayor atención por la integración en entornos fuera de casa, como en grupos de amigos.

Se debe tomar en cuenta que los cambios evidentes en el aspecto físico y conductual de los individuos subyacen de numerosas transformaciones a nivel molecular y que determinan las características de la adolescencia. En este sentido, un grupo de investigadores publicaron recientemente en The Journal of Neuroscience una muy interesante transformación en el cerebro de los adolescentes que se instauro como una firma neurobiológica que determina y, podría explicar, por qué los individuos en esta etapa suelen ignorar a los padres. ¡No es simplemente una conducta, así lo determina su cerebro!

El estudio aquí descrito se basó en el análisis de imágenes cerebrales que les permitió evaluar la actividad cerebral de niños y adolescentes ante el procesamiento de la voz de la madre y voces no familiares, esto específicamente en los sistemas de recompensa y valoración social que se encuentran en dos partes del cerebro denominadas núcleo accumbens y la corteza prefrontal ventromedial.

El grupo comparativo fueron niños debido a que en esta etapa, al contrario de lo que sucede con los adolescentes, su mundo gira en torno a los padres o cuidadores; la valoración y aceptación requerida se limita a estos y no existen grandes rasgos de independencia. Así, los hallazgos arrojaron que la actividad cerebral de los niños en estos sistemas aumentaba significativamente al oír la voz de la madre en comparación con voces no familiares y, al contrario, en los adolescentes se encontró una mayor actividad cerebral ante voces desconocidas que con la voz de la madre.

De esta manera, esta menor activación en los sistemas de recompensa y valoración social en los adolescentes nos indica cómo neurobiológicamente un estímulo que antes era realmente gratificante para el cerebro, como lo es la voz de la madre durante la niñez que genera placer, satisfacción y entusiasmo, cambia completamente y su cerebro en el adolescente ya no procesa esta voz como un estimulo tan agradable o satisfactorio, en cambio, sí percibe así las voces desconocidas puesto que hay mayor interés de socializar e integrarse en otros grupos fuera de casa que, por tanto, son voces de personas más dignas de atención que los propios padres.

Finalmente, tal como describe Daniel Abrams, autor principal del estudio según ScienceNews: «Entonces, si bien los adolescentes y los padres a veces pueden sentirse frustrados por los mensajes perdidos, anímese, así es como está conectado el cerebro, y hay una buena razón para ello».

El estudio completo lo encuentra en: The Journal of Neuroscience

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