Esto es lo que sucede con las personas resistentes de manera natural a la COVID-19

Durante la pandemia por COVID-19, la reacción variable de los humanos ante el virus; desde los asintomáticos hasta los que presentaron una enfermedad grave y mortal que depende en su mayoría del sistema inmunológico de cada individuo, ha desconcertado a las personas alrededor del mundo, incluyendo a los investigadores que arduamente han trabajado desde hace más de 2 años para conocer rasgos importantes de este microorganismo que cambió por completo nuestro día a día. Uno de los grandes enigmas, que ha ocasionado muchos cuestionamientos, es el hecho de por qué ciertos individuos que han estado en contacto directo con el virus no presentaron existencia de éste en su cuerpo.

Podemos decir que hoy en día todos conocemos un caso, propio o cercano, de uno o más individuos que no presentaron infección a pesar de estar expuestos a cantidades importantes del virus al tener una convivencia inmediata con algún paciente COVID, cuidarlo y permanecer en confinamiento con él, esto incluso en más de una ocasión y antes de que las campañas de vacunación tomaron rumbo; demostrando que hay personas potencialmente resistentes de manera “natural” al virus, pero, ¿Por qué sucede esto?

Ante esta incógnita, tal como se describe en la revista griega Protagon, un grupo internacional de investigadores liderado por Evangelos Andreakos de la Fundación de Investigación de Biomédica de la Academia de Atenas en Grecia, han estado trabajando en descifrar las causas de esta resistencia a la infección por SARS-CoV-2 y, aunque reportan que actualmente se desconoce la cantidad de personas con esta condición, apuntan a que esta peculiaridad se deba a una diferencia genética en el ADN.

Describen en un artículo publicado por el grupo en la revista Nature que esta no es la primera vez que una variabilidad genética confiere protección ante ciertas enfermedades. Uno de los ejemplos se da en África en donde los individuos que presentan la enfermedad denominada anemia falciforme que, a grandes rasgos, causan una deformación en los glóbulos rojos, adquieren cierta protección ante infecciones graves por el parásito Plasmodium falciparum que produce la malaria, enfermedad endémica en tal país.

Otro ejemplo se encuentra en la infección producida por el VIH ante el cual se han determinado un número de personas que presentan resistencia debido a una diferencia genética que produce un receptor alterado (CCR5) en las células inmunes que impiden el paso del virus a dichas células y, por tanto, se puede evitar la infección o, al menos, hacer más lento el progreso del SIDA.

Con este contexto los investigadores han planteado una estrategia que los ha llevado a identificar y reclutar a voluntarios con esta característica de resistencia a la infección por SARS-Cov-2 para evaluarlos genéticamente y comparar sus resultados con los de individuos que cursaron por infecciones confirmadas de COVID-19 y con ello poder determinar si, en efecto, existe una variabilidad genética que confiere una ventaja de inmunidad natural.

Ante la investigación, se tienen distintos genes candidatos a evaluar que se cree que, potencialmente podrían explicar la causa de la resistencia de dichos individuos. Entre ellos se encuentra el receptor ACE2, del cual depende el virus para ingresar a las células y generar la infección; se piensa que una variabilidad genética podría generar receptores alterados que no faciliten la entrada del virus o que no produzcan la cantidad necesaria del receptor para que el virus acceda a las células y se propague.

Por último, se describe que se espera que esta investigación que está en pie ayude, en primera instancia a conocer la razón, supuestamente genética, de la resistencia natural ante el virus que causa la enfermedad COVID-19 y poder usar este conocimiento en el ámbito terapéutico para crear nuevos medicamentos contra el virus.

Seguiremos el desenlace de la presente investigación que pueden encontrar en: Nature y Protagon.

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