Desarrollan una terapia con células madre para la reparación intrauterina de la espina bífida

Un equipo de científicos ha conseguido la primera terapia intrauterina para la espina bífida. Está basada en células madre y busca brindar mejores resultados que los que ofrecen los tratamientos actuales. Especialmente, para eliminar las complicaciones que se presentan a largo plazo con dichas opciones, como en la cirugía.
La espina bífida es una malformación congénita en la cual la columna vertebral y la médula espinal de un bebé no se forman ni se cierran correctamente durante el primer mes del embarazo. Este pertenece al conjunto de los llamados «defectos del tubo neural» y puede causar diferentes grados de daño en nervios y médula.
En todo el mundo, cerca de medio millón de bebés nacen anualmente con un defecto en el tubo neural, entre ellos, la espina bífida. Una de las formas en las que esta afección se trata es mediante la cirugía, pero los niños pueden presentar dificultades a largo plazo, como dificultades para moverse y otras complicaciones.
Esto podría cambiar con el desarrollo de un nuevo tratamiento pionero que combina medicina fetal con células madre. Su desarrollo está a cargo de un equipo de investigadores del Centro Médico Davis, de la Universidad de California.
Pronto podría surgir un nuevo tratamiento contra la espina bífida
Se trata del primer tratamiento en el mundo para combatir esta condición, y combina cirugía fetal con células madre. «Inyectar células madre en un feto en crecimiento era algo completamente desconocido. Nos complace informar de una gran seguridad». Expresa Diana Farmer, quien es investigadora principal del ensayo CuRe.
Este estudio se encuentra aún en fase I y es el primero en aplicarse en humanos. Es un trabajo que amplía los horizontes para nuevas opciones de tratamiento para niños con defectos congénitos.
La terapia consiste en el siguiente procedimiento: durante la cirugía fetal, se realiza una pequeña abertura en el útero. Los médicos elevan al feto hasta el punto de incisión para exponer su espalda y el defecto de la espina bífida. Después, colocan un parche con células madre vivas directamente sobre la médula espinal expuesta del feto.
Se cierran las capas de la espalda para permitir que el tejido se regenere. Las células madre utilizadas se extraen de placentas donadas y están diseñadas para proteger la médula espinal en desarrollo de cualquier daño que se presente antes de nacer.

Resultados del estudio
En este ensayo, participaron seis bebés, los cuales fueron monitoreados de cerca desde la cirugía hasta el momento del nacimiento. Asimismo, los investigadores mencionaron que los resultados fueron favorables y satisfactorios.
Por lo que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y una junta de monitoreo independiente buscan avanzar a la siguiente fase. En esta segunda etapa, los investigadores incluirán hasta 35 pacientes, y el seguimiento se extenderá hasta los 6 años.
En esta nueva etapa, se busca evaluar la seguridad a largo plazo en los niños tratados, al igual que los primeros signos de mejora de la movilidad. Así como de la función vesical e intestinal.
«Este es un gran paso hacia un nuevo tipo de terapia fetal, que no solo repara, sino que potencialmente ayuda a sanar y proteger la médula espinal en desarrollo». Concluye Aijun Wang, investigador principal del estudio que participó en la creación de la terapia.
