Síndrome de Burnout: qué es y cómo identificar las señales de advertencia a tiempo

¿Te sientes agotado todo el tiempo? Esto podría ser una de las tantas señales de burnout, un fenómeno que va en aumento en todo el mundo y que afecta a un número elevado de personas en todo el mundo, calculándose entre el 45% y el 50% de la población. Tan solo en México, las cifras son alarmantes: 6-7 de cada 10 trabajadores (salud y oficinas) lo padecen.
Es probable que no se detecte a tiempo, pues muchas veces el conjunto de señales que ocasiona el burnout se consideran pasajeras o como parte de un momento de estrés. Por esta razón, es que los síntomas se van acumulando, ocasionando que la persona se sienta constantemente al borde del colapso.
Cuando el estrés se convierte en algo más
El cuerpo no colapsa de un momento a otro, sino que empieza a dar señales antes de que se bloquee. En un principio, las señales que envía pueden ser imperceptibles o normalizadas. Entre ellas, es común detectar una sensación constante de cansancio, sueño que no es reparador o irritabilidad sin motivo aparente.
Cuando estas señales aparecen, suelen confundirse con estrés o con situaciones relacionadas con la vida cotidiana. Además, los síntomas casi nunca aparecen de manera aislada, sino que se trata de un proceso que se acumula al punto de afectar tanto a la mente como al cuerpo.
El problema se hace más grande cuando las personas aprenden a vivir con ese malestar y realizan sus actividades en «piloto automático». Es decir, que ignoran lo que sienten y siguen con su día a día. Ya que piensan que atenderse no es una opción debido a la carga cotidiana, y que la productividad no es opcional en un mundo cada vez más rápido.

Las señales con las que puedes identificar si sufres burnout
Aunque el agotamiento es una de las principales señales que indican que una persona sufre burnout, un estudio publicado en Science Direct revela que hay otras señales que podrían alertar de esta condición. Se trata de las siguientes:
Sentir cansancio/poca energía
Dolor de espalda, extremidades o de articulaciones
Dificultad para conciliar el sueño
Dolores de cabeza/estómago
Náuseas, gases, indigestión o estreñimiento
Sin embargo, las señales no son solo físicas, sino también emocionales, mentales y conductuales. Mentalmente, afecta a través de la falta de concentración y problemas de memoria. A nivel emocional, presenta irritabilidad, ansiedad, desmotivación y sensación de incapacidad, es decir, que a pesar de trabajar al límite, sentir que no es suficiente.
Mientras que en el sentido conductual, se manifiesta como aislamiento y menor rendimiento. Asimismo, el estudio menciona el cinismo (actitudes distantes hacia el trabajo en general) y la despersonalización (actitudes distantes hacia las personas para y con las que se trabaja).
La desconexión afectiva también aparece: la capacidad de rendir en el trabajo, pero de estar ausente con tus seres queridos o sentirte indiferente ante las cosas que antes te gustaban.
Cuando aparecen estas señales, es importante aceptar que tu cuerpo está pidiendo ayuda y buscar apoyo profesional. Una terapia de gestión emocional podría ser de mucha ayuda, aunque lo más recomendable es que los especialistas te brinden exactamente lo que necesitas.
