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La sonda Voyager 1 desaparece: La NASA desconcertada ante la falta de señal ¿Qué está pasando?

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La Voyager 2 es una sonda espacial no tripulada de la NASA que forma parte del programa Voyager. Fue lanzada al espacio en 1977, poco antes que su contraparte, la Voyager 1.La misión de la Voyager 2 era estudiar los planetas exteriores del sistema solar: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, junto con sus sistemas de lunas y anillos. A lo largo de su trayectoria, la sonda capturó imágenes y realizó mediciones de estos cuerpos celestes, aportando datos significativos, como la identificación de géiseres en la luna Encélado de Saturno y los anillos de Neptuno.Tras concluir su misión planetaria en 1989, la Voyager 2 se convirtió en la única nave espacial que continúa su viaje hacia el espacio interestelar. En 2018, alcanzó la heliopausa, el límite del sistema solar donde el viento solar se encuentra con el medio interestelar. Actualmente, sigue transmitiendo datos a la Tierra y se prevé que continúe su travesía interestelar durante muchos años. La Voyager 2 representa un destacado logro en la exploración del espacio y ha proporcionado información valiosa sobre nuestro sistema solar y más allá.

La sonda Voyager 1

La Voyager 1 es otra sonda espacial no tripulada de la NASA, parte del mismo programa Voyager. Fue lanzada en 1977, solo unas semanas después de la Voyager 2.Al igual que su hermana, la Voyager 1 tenía como objetivo explorar los planetas exteriores del sistema solar: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, junto con sus lunas y anillos. Durante su recorrido, la sonda tomó imágenes y realizó mediciones, revelando información crucial, como la Gran Mancha Roja de Júpiter y la complejidad de los anillos de Saturno.Una vez completada su misión planetaria en 1980, la Voyager 1 se convirtió en la nave espacial más rápida jamás construida, alcanzando la velocidad de escape del sistema solar. En 2012, fue el primer objeto hecho por el hombre en ingresar al espacio interestelar, al llegar a la heliopausa.Hoy en día, la Voyager 1 sigue enviando datos a la Tierra y se espera que continúe su viaje interestelar durante muchos años más. Su éxito es un notable hito en la exploración espacial, proporcionando valiosa información sobre nuestro sistema solar y más allá.

La NASA intenta reconectar con la Voyager 1 tras una semana sin señales

La NASA lleva una semana sin recibir noticias de la Voyager 1, la nave espacial más alejada de la Tierra, que ahora se encuentra a unos 24,700 millones de kilómetros de distancia. Hasta el momento, ni la agencia ni el equipo del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) han emitido declaraciones oficiales, aunque el silencio apunta a una posible crisis en la misión.

El astrónomo aficionado Bernard Netherclift, quien monitorea las comunicaciones de la Red del Espacio Profundo (DSN), informó que las antenas de la NASA en Madrid, Canberra y California no han recibido señales de la Voyager 1 en días recientes. Esta sonda, lanzada en 1977, ha presentado anomalías en los últimos meses, lo que ha exigido al equipo de ingenieros del JPL esfuerzos continuos para mantenerla operativa, a pesar de la tecnología anticuada y la distancia abismal que complica cada intento de comunicación.

Estrategias para restablecer la conexión

Mapa de las Sondas espaciales Voyager 1 y 2, créditos de imagen a la NASA. 

Para intentar restablecer la comunicación, la NASA ha implementado tres estrategias:

-Redirigir parte del tiempo de seguimiento de la Voyager 2 a la búsqueda de la Voyager 1 desde la estación de Canberra.

-Reducir las comunicaciones con otros satélites, como el XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea (ESA) y el satélite DSCOVR de la NOAA, para que las antenas de Canberra y Madrid puedan centrarse en la localización de la Voyager 1.

-Enviar una transmisión de 100 KW desde la antena de 70 metros de Canberra, en un intento de que el potente mensaje alcance a la Voyager 1.

Desafíos recientes y posibles causas de la pérdida de contacto

Durante el último año, la Voyager 1 ha experimentado diversos problemas técnicos, incluyendo la falla de un chip de memoria y obstrucciones en los tubos de combustible, que obligaron a los ingenieros a reactivar motores inactivos desde hacía décadas. Estos esfuerzos permitieron al equipo mantener la nave en su orientación hacia la Tierra. Sin embargo, si estos propulsores también fallaron, la nave podría haberse desorientado, dificultando cualquier intento de comunicación.

La Voyager 1 funciona gracias a un generador termoeléctrico de radioisótopos (RTG) que sigue produciendo energía, aunque en menor medida debido al decaimiento natural del plutonio-238. Con esta energía, la nave podría operar hasta 2030, aunque la pérdida de orientación podría resultar definitiva si no se logra reencaminar sus antenas hacia la Tierra.

Próximos pasos de la NASA

La NASA ha enviado una transmisión “a ciegas” con comandos diseñados para corregir posibles errores y restablecer la orientación de la nave. Si la Voyager 1 responde, el equipo de JPL podrá seguir recibiendo datos científicos del espacio interestelar; de lo contrario, este podría ser el epílogo de una misión histórica. La Voyager 2, su sonda hermana, continúa operativa y cuenta con suficiente energía para seguir explorando el espacio profundo hasta el final de esta década, manteniendo vivo el legado de esta extraordinaria misión.


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