El popular aceite de cocina que debes eliminar de tu dieta inmediatamente; así daña tu salud

El aceite de cocina es uno de los elementos indispensables para preparar los alimentos. Hay varios tipos de aceite en el mercado, por lo que podremos encontrar una variedad para todos los gustos: desde el aceite de maíz, de canola, de semilla de girasol, de palma o de oliva, entre otros.
Sin embargo, debido a esta misma variedad es que debemos tener en cuenta que hay algunas opciones que no son tan saludables como nos quieren hacer creer, por lo que es necesario que estemos informados para que, al momento de cocinar, usemos solo ingredientes que no comprometan nuestra salud.
La demanda de alimentos y productos ha ido en aumento, especialmente tratándose de la industria alimentaria, ya que es una de las necesidades básicas que debe cubrirse.
Pero tampoco se trata de que tengamos cubiertas nuestras necesidades de alimentos con cualquier producto que se oferte en el mercado, ya que no todas las marcas brindan a los consumidores ingredientes o artículos de calidad.
En el caso de los aceites de cocina, hay una opción que ha ido incrementando su presencian en la dieta de miles de personas en el mundo: la manteca de palma, que a menudo se le suele llamar aceite de palma.
Sin embargo, no es aceite, sino una especie de grasa sólida a temperatura ambiente, la cual se ha ido convirtiendo en un ingrediente principal en gran variedad de alimentos, y uno de los principales motivos por los que es ampliamente utilizada es por su bajo coste y facilidad de transportación.
No importa que se trate de uno de los ingredientes más populares en muchos alimentos: un consumo excesivo de esta grasa es capaz de provocar graves repercusiones a la salud, las cuales están vinculadas con enfermedades cardiovasculares, procesos inflamatorios e incluso con el cáncer.
¿Por qué es dañino el aceite de palma y qué repercusiones puede ocasionar en el cuerpo?
El aceite de palma se extrae del fruto de la palma africana, y a diferencia de los verdaderos aceites, esta grasa se mantiene en estado sólido cuando está a temperatura ambiente.
Esto sucede debido a su alto contenido de ácidos grasos saturados, entre los que se encuentra el ácido palmítico. Este es el componente principal de la manteca de palma, y cuando es ingerida, las enzimas digestivas la descomponen y luego es absorbido por el torrente sanguíneo.

Cuando se encuentra en la sangre, este ácido graso se distribuye en todo el cuerpo, interactuando con otras proteínas en un proceso llamado palmitoilización.
Este proceso puede ocasionar varios efectos negativos en el cuerpo, y como ejemplo es que se ha demostrado que el ácido palmítico puede unirse a la proteína STAT3, un factor que potencia el crecimiento agresivo de ciertos tipos de tumores.
Además, esto puede ocasionar que el cuerpo no responda correctamente a los tratamientos contra el cáncer. Sin olvidar que facilita los procesos inflamatorios, siendo causa en enfermedades como la aterosclerosis y en consecuencia, problemas cardiovasculares graves.
También, algunos estudios han demostrado que cuando se consume en exceso ácido palmítico, junto con alimentos de origen animal ricos en colesterol, está relacionado con el endurecimiento de las arterias y otros problemas relacionados con el corazón.
De igual manera, contribuye a un aumento de peso, agravar la resistencia a la insulina y elevar los niveles de azúcar, lo que incrementa el riesgo de padecer diabetes tipo 2.
