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Hito astronómico: Un equipo de investigadores ha resuelto una de las mayores interrogantes del universo

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Créditos de imagen: Shutterstock

La forma del Universo que conocemos no siempre fue la misma; con el paso del tiempo y las trayectorias de varios cuerpos celestes es que su estructura fue cambiando. Como sucedió con el paso de una estrella muy cerca de nuestro sistema solar hace miles de millones de años y terminó por mover una gran cantidad de cuerpos celestes a una distancia más allá de Neptuno, provocando que sus trayectorias se inclinaran demasiado hacia el Sol.

Es muy posible que varios de estos objetos hayan sido capturados por los gigantes gaseosos y de allí surgieran sus satélites naturales, de acuerdo con hallazgos realizados por un equipo de astrofísicos del Forschungszentrum Jülich y la Universidad de Leiden en los Países Bajos. Los estudios fueron publicados en las revistas Nature Astronomy y The Astrophisycal Journal Letters.

Generalmente, cuando pensamos en el fin del Sistema Solar, creemos o damos por sentado de que todo acaba con Neptuno, pero ahora se sabe que hay miles de cuerpos celestes que se mueven más allá de Neptuno, según menciona Susanne Pfalzner, astrofísica del Forschungszentrum Jülich.

Incluso, se sospecha que existen objetos con diámetros superiores a los 100 kilómetros, lo que sorprende a los científicos al descubrir que gran cantidad de ellos se mueven en órbitas excéntricas, que están inclinadas con respecto al plano orbital común de los planetas del sistema solar.

Pfalzner, junto con otros colegas, han utilizado más de 3,000 simulaciones por ordenador para encontrar la posible causa de estas inusuales órbitas. Con estos estudios, los astrofísicos encontraron que la posible causa de estas órbitas se debe al paso de una estrella. «Se pueden deducir incluso las órbitas de objetos muy distantes, como la del planeta enano Sedna, descubierto en 2003 en los confines más alejados del sistema solar. Y también objetos que se mueven en órbitas casi perpendiculares a las órbitas planetarias».

Lo que los astrofísicos encontraron en las simulaciones es que se trataba de una estrella ligeramente más ligera que nuestro Sol, aproximadamente, 0,8 masas solares. También se percataron de que esta estrella pasó por nuestro Sol a una distancia de aproximadamente 16, 500 millones de kilómetros, lo que equivale a 110 veces la distancia entre la Tierra y el Sol y un poco menos de cuatro veces la distancia de Neptuno.

Pero lo que más sorprendió a los expertos es que, en las simulaciones, algunos de los objetos transneptunianos fueron arrojados a nuestro sistema solar, específicamente, en las zonas de los planetas gigantes exteriores. Incluso algunos de ellos pudieron ser capturados por estos gigantes gaseosos y los hicieran sus satélites naturales, por lo que sería una excelente explicación sobre los dos tipos de lunas que existen en el sistema solar.

Créditos de imagen: Forschungszentrum Jülich

Hay una diferencia entre las lunas regulares que tienen una órbita cerca del planeta y es circular y las lunas irregulares que orbitan su planeta anfitrión a una mayor distancia en órbitas inclinadas y alargadas, por lo que la explicación que hay sobre este tema está directamente relacionado con los objetos transneptunianos.


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