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La guía definitiva para cultivar papaya en el hogar usando solo semillas y sin fallar en el intento

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¿Quieres tener tu propio árbol de papaya? ¿No sabes cómo lograrlo? ¡Tranquilo! Aquí te decimos cómo puedes cultivar tu papaya y beneficiarte sin tener que gastar un solo peso o salir de tu hogar.

La papaya es una de las frutas bien conocidas por su peculiar aroma y sabor, así como la forma que esta tiene. De las semillas ni hablar, pues posee muchas de estas en el interior de su fruto y su tonalidad es naranjosa.

De acuerdo con la Representación Agricultura de Veracruz, la papaya << nace de una planta herbácea, de tallo carnoso, muy esponjoso y llega a medir hasta 9 metros de altura >>.

Aparte de su delicioso sabor, también ofrece beneficios importantes a nuestro cuerpo, entre los cuales destacan vitaminas y minerales como:

Vitamina A

Vitamina C

Calcio

Magnesio

Potasio

Y, según menciona la Organización de Consumidores y Usuarios, mejor conocida como OCU, tras su consumo y el aporte de estos nutrientes, logra que nuestro cuerpo empiece a:

Tener mejor digestión

Evitar el estreñimiento

Prevenir el daño celular (antioxidante)

Tener mejores defensas

Mejorar la salud de la piel

Como ya vimos, sus beneficios son muchos y buenos, por lo que consumir papaya es un buen hábito, pero, también comprendemos que su costo puede ser alto, por tanto, aquí te decimos cómo puedes cultivar tu propia papaya en tu hogar.

Lo único que necesitarás tener a la mano será:

Semillas o huesos de la papaya (las bolitas oscuras dentro de la papaya)

Agua

Maceta

Tierra limpia

Colador

Atomizador

Pueden parecer muchas herramientas necesarias, pero estamos seguros de que encontrarlas no será difícil, y su elaboración lo será todavía menos, así que presta atención y toma nota.

Crédito de imagen: INDAP

1. Lo primero que deberás hacer será (una vez que tengas las semillas a la mano) retirarles el exceso de pulpa de la papaya, y dejarlas completamente limpias, para esto puedes apoyarte de un vaso de agua para adentrar las semillas ahí.

2. Empieza a revolver muy bien y tratar de limpiar las semillas con esta agua, al momento de terminar, te apoyarás del colador y retirarás el exceso de agua para quedarte solamente con las semillas.

3. Pon las semillas arriba de una servilleta limpia y seca, permite que se queden ahí por media hora para que sequen por completo.

4. Mientras lo anterior ocurre, procede a ir por la maceta para agregar un poco de tierra fértil, cuando la tengas lista, agrega las semillas debidamente limpias para agregar un poco más de tierra sobre estas, a manera de que queden tapadas, pero sin quedar hasta abajo.

5. Cuando estén cubiertas, agrega un poco de agua con atomizador sobre la tierra, y deja tu maceta bajo los rayos del Sol.

Recuerda regar tus semillas al menos dos veces a la semana, pues estas plantas tienden a necesitar mucha agua debido al sol excesivo que necesitan, con el paso de los días tus semillas empezarán a germinar, y toda vez que ya tengas tu planta, empieza con riego de una vez a la semana, sin permitir que esta se encharque.


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