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Misterioso hallazgo arqueológico tiene asombrados a obreros en Roma

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La historia nunca deja de sorprendernos cuando, de vez en vez, emerge de los baúles del olvidado paso del tiempo, para hacerse presente ante nuestros ojos y regalarnos una magnífica prueba de tiempos pasados. Tiempos que fueron la gloria de la era humana anterior a la nuestra, que es piedra angular de la actualidad en que vivimos ahora.

Una muestra de ello es que constantemente los arqueólogos están trabajando para desempolvar un poquito de esos vestigios que, al verlos, nos harían sentir que pueden contarnos la historia del mundo en que vivieron.

Hace unos días, se realizó el hallazgo arqueológico de una cabeza de mármol, antigua, “íntegra” y en buen estado. Fue durante las obras de remodelación de una plaza céntrica en Roma, Italia.

“Roma sigue devolviendo preciosos testimonios de su pasado: una espléndida cabeza de mármol íntegramente conservada fue hallada durante las obras de la Plaza Augusto Imperatore. Arqueólogos y restauradores se afanan en limpiar y estudiar el hallazgo”, detalló el alcalde de la ciudad, Roberto Gualtieri, en sus redes sociales.

A pesar del paso del tiempo, esta pieza de mármol, que pareciera representa un rostro femenino, conserva con claridad su estructura y detalles tales como las ondas del cabello, los labios, la nariz y los ojos. Como lo mencionamos antes, este hallazgo se produjo en las obras de restauración de la Plaza Augusto Imperatore, que el ayuntamiento de la capital ha empezado a rehabilitar, después de décadas de permanecer en el abandono.

Esta plaza es un sitio interesante para la arqueología: a orillas del río Tíber y en el área del Campo Marte, se encuentra delimitada por el museo del Ara Pacis, el cual alberga el altar que Augusto (primer emperador de Roma), hizo construir en el año 9 a.C. para celebrar la pacificación. En su centro, se erigía el mausoleo de Augusto, la majestuosa tumba circular que el emperador mandó levantar para su dinastía, hace dos mil milenios.

Este edificio había permanecido en ruinas y estaba prácticamente escondido entre la maleza en la plaza y rodeado de vallas, pues el último emperador sepultado allí fue Nerva, a finales del primer siglo de nuestra era; por tal motivo, no fue sino hasta 2020 que se empezaron a permitir las visitas a su interior y ahora el ayuntamiento trabaja para arreglar toda la plaza.

Por si fuera poco, sus ricos materiales, mármoles, metales y esculturas fueron depredados y utilizados para reconstruir la ciudad en el siglo XVI.

La familia de los Colonna compró la tumba para convertirlo en fortín medieval, y en el siglo XVIII acabó en manos de los Correia portugueses, que terminó alquilándola al español Bernardo Matas para organizar corridas de toros.

A finales del siglo XIX, el Estado Italiano adquirió su propiedad y lo convirtió en un auditorio con una cúpula de cristal y acero, donde se daban conciertos. Pero esto cambió en los años 20 del siglo pasado, cuando se mandó derribar todo lo que se añadió modernamente y se ordenó excavar para buscar los restos de la tumba de Augusto.


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