La razón por la que nunca debes secar la ropa en el radiador de tu hogar

Mantener la ropa limpia va más allá de la apariencia que esta pueda tener, no basta con que se encuentre libre de manchas, también es importante llevar a cabo un buen lavado y desinfectado de la misma, ya que, al estar expuesta al medio, miles de patógenos se alojan entre las fibras de la tela.
Pero este no es el único reto al que nos enfrentamos cuando de lavar ropa se trata. Para las personas que no cuentan con un centro de lavado profesional, realizar esta actividad puede representar todo un desafío, sobre todo si se cuenta con poco tiempo y espacio para secar las prendas.
Con la llegada del frío, secar la ropa se puede complicar, sobre todo, en aquellos lugares donde las temperaturas descienden drásticamente. Un proceso que tarda un par de horas durante primavera o verano, podría tardar (incluso) días.
Los problemas que desencadena un secado tan prolongado son mal olor en las prendas (humedad), rompimiento de las fibras textiles y, por ende, disminución del tiempo de vida útil de la ropa.
Esto representa un incremento en los gastos destinados a ropa nueva, pero, también tiene importantes consecuencias ambientales que, de acuerdo con la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Comercio y Desarrollo, «la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo».
A pesar de las complicaciones climáticas, las familias buscan alternativas que les facilite realizar un óptimo secado en un menor tiempo y que a la par, cuide la calidad de las prendas. Sin embargo, muchas veces recurren a prácticas que pueden resultar contraproducentes y peligrosas.
Una de las alternativas que han encontrado las familias es, colocar la ropa húmeda sobre el radiador de la casa, para que este actué como una secadora, sin embargo, los resultados no son eficaces y puede dañar las prendas, incluso, comprometer la salud de los integrantes del hogar.
¿Por qué no hay que colocar la ropa sobre el radiador?
El radiador es un aparato cuyo objetivo es transferir el calor que ha recibido de un fluido caloportador al ambiente. Rebecca Bebbington, experta en consumo de NetVoucherCodes, explicó en el medio británico The Mirror que el proceso genera más humedad en el aire, lo que hace que el período de secado sea mucho más largo.
Colocar la ropa mojada sobre una superficie muy caliente puede provocar que, en función del tejido, la prenda se quede muy pegada, destiña o le queden impregnadas las marcas del radiador.
La ropa mojada, inevitablemente agregará una mayor cantidad de humedad en el aire del hogar, lo cual es el medio perfecto de proliferación para los hongos (moho) y bacterias; responsables de enfermedades, entre las cuales destacan las respiratorias.
Un ejemplo de ello es la aspergilosis que, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, «es una infección causada por el Aspergillus, un tipo de moho (hongo) común que vive en ambientes interiores».
Con el fin de evitar esta mala práctica, la experta comenta que, «en su lugar, intente poner la ropa en un centrifugado adicional, sepárelas en el tendedero y aproveche la luz natural que entra».
Sin duda alguna, la mejor opción será mantener una constante ventilación en el hogar, favoreciendo el secado y aprovechar los días en que la temperatura aumente para llevar a cabo esta tarea.
